La nueva vida de Javier Delgado y María García

Él trabaja como seguridad y ella ha abierto una clínica podológica en Málaga

El juez debe decidir si Carcaño, con quien su hermano no quiere relación, se somete al test de la verdad

Un lustro se antoja poco tiempo para dejar atrás las sombras y los daños colaterales de un crimen grabado a sangre y grafiti en las calles de Sevilla. El hermano de Miguel Carcaño, Francisco Javier Delgado, y su pareja, María García, con una sentencia firme de absolución en la mano, conviene subrayarlo, han puesto tierra de por medio y se han marchado de la capital hispalense, según pudo saber este diario de fuentes cercanas.

La pareja, que –a diferencia del resto de implicados, que varió de relato– siempre ha mantenido una única versión de los hechos basada en su inocencia, se ha quejado a través de sus abogados e, incluso, a través de entrevistas en el caso de Delgado, de que el crimen de Marta del Castillo les ha arruinado la vida; por más que el juez de Instrucción número 4 de Sevilla, Francisco de Asís Molina, considere –también tras la última versión de Miguel de que su hermano fue quien mató a Marta y la enterraron en un descampado de La Rinconada– que «no existe el más mínimo indicio» de que el hermano de Carcaño participara en la muerte de la menor y su novia lo encubriese. El hermano de Miguel fue despedido de su trabajo como vigilante (ejercía en el centro de salud del sevillano barrio de El Pumarejo) y acabó cerrando el negocio que tenía a medias con otros socios, el bar Dseda, entre Nervión y Santa Justa, donde dijo que estuvo trabajando la noche del crimen. Ahora, Francisco Javier Delgado echa horas sueltas como vigilante y María García Mendaro compagina su propia clínica podológica con el empleo en otra en Málaga.

María y Francisco Javier se marcharon hace algunos meses a Málaga con la esperanza de que el hermano de Miguel, aprovechando sus contactos con personal de empresas de seguridad, pudiera trabajar al cuidado de alguna construcción. En la actualidad, desempeña labores de vigilante horas sueltas, principalmente gracias a un amigo en una importante empresa del sector. María García, según fuentes cercanas, trabaja en una clínica podológica, titulación con la que cuenta. Aparte, recientemente ha montado su propio negocio aprovechando el traspaso –alrededor de 6.000 euros– de la propietaria anterior. La pareja intenta mantener la discreción y no ser reconocida. La clínica, por ello, en la capital malagueña se ha nominado utilizando sólo un apellido o incluso iniciales, según pudo saber este diario.

La familia de Marta del Castillo se ha quejado abiertamente de la supuesta «protección» de la novia del hermano de Carcaño, por los «contactos políticos» de su madre, histórica del PSOE provincial. Recientemente, la tía de María remitió una carta a los periódicos del Grupo Joly en la que aseguraba que la familia «está destrozada» y deseaba que aparezca el cuerpo de la joven. La tía de María, Valentina García, se refirió a las declaraciones de la madre de Marta, Eva Casanueva, en las que aseguraba que su sobrina y Javier Delgado «serán legalmente inocentes, pero socialmente culpables». La familia de María recalcó que esas palabras les «hieren doblemente, por su sufrimiento y por el de su sobrina. Pero... sintiéndolo mucho, digo en alto que el dolor, por muy intenso que sea, no da derecho a destruir la vida de una persona inocente». «La familia de Marta ha quedado destrozada, pero también la familia de María y María», subrayó.

Cese en la Casa de la Provincia

Según pudo saber y comprobó este diario, Ángela Mendaro, la madre de María, ha sido cesada como gerente de la Casa de la Provincia de Sevilla, pese a que en el organigrama de la web sigue apareciendo en el cargo. Se da la circunstancia de que Mendaro puede optar a la jubilación en unos meses, lo que no ha evitado el cese, que la ha obligado a retornar al instituto en que tenía plaza, aunque en calidad de bibliotecaria y no de profesora al estar cubierta la plaza. Según pudo saber este diario de fuentes de la entidad, el cese de Ángela Mendaro no guardaría relación con las críticas de los padres de Marta del Castillo sino que se enmarcaría en el contexto de un expediente disciplinario a otro trabajador y, aprovechando los ceses de numerosos directores de área de la Diputación que no eran funcionarios (por la nueva ley), también habría sido cesada. Ángela Mendaro, de origen lebrijano, nunca fue de la cuerda de María José Fernández y José Muñoz, personas fuertes del aparato del partido en estos momentos. En el Boletín Oficial de la Provincia del pasado 16 de octubre aparece su cese en el apartado III de «Modificaciones durante el mandato».

Entretanto, la familia de Marta del Castillo continúa a la espera de una decisión sobre el sometimiento al test de la verdad a Miguel Carcaño, cuando se cumplen cinco años del asesinato de la menor sevillana.