Miguel Marín: «Cien mil euros invertidos en flamenco retornan un millón»

«Hay más apoyo de ayuntamientos a festivales extranjeros que a iniciativas de empresas andaluzas»

El director de los festivales flamencos de Londres y Nueva York, en la Alameda de Hércules / Foto: Manuel Olmedo
El director de los festivales flamencos de Londres y Nueva York, en la Alameda de Hércules / Foto: Manuel Olmedo

«Hay más apoyo de ayuntamientos a festivales extranjeros que a iniciativas de empresas andaluzas»

El fundador y director de los festivales flamencos de Nueva York y Londres (que se celebra este año del 2 al 14 de julio) admite que mantener 20 años certámenes con un 85% de financiación privada implica estar «un poco loco» y que se siente «muy solo». No pide más dinero público sino que se garantice con la antelación que exige un sector donde se programa a largo plazo.

–¿Es más fácil exportar tomates que cultura?

–Extenda ha puesto una línea para programación de festivales, sin embargo, para que funcione no hablamos de recursos sino de que estén disponibles en el momento en el que la planificación se está produciendo. Si te llega seis meses más tarde, no el dinero sino la confirmación, en vez de ir a espacios de primera que ya están cogidos tendrás que ir a los de tercera, llevar espectáculos que no van a tener la misma repercusión y en vez de haber aparecido ocho meses en prensa apareces dos. Es un sector complejo y es importante que la Administración sepa qué necesita. Porque ese problema a lo mejor no lo tiene el tomate.

–¿No es cuestión de cuánto le dan sino de cuándo llega?

–Sé que hay barreras administrativas, que las ayudas van con año fiscal pero hay otras vías posibles. Si las administraciones fueran conscientes de la cantidad de oportunidades que perdemos... y no hablo de más recursos, sino de un contacto cercano para que sepan todo esto. Que sepan por ejemplo que hay compañías que sólo tienen dos días para ensayar porque no hay espacios, y los teatros están vacíos. Hay problemas que no son económicos sino de sentarse con el sector.

–¿El festival siempre ha funcionado con un 85% de financiación privada?

–Durante un tiempo hubo una participación mucho mayor del Instituto del Flamenco y desde hace tres años es cero. El 85% es riesgo de taquilla, si un año va mal, el festival desaparece, no hay un colchón y tampoco creo que haya la conciencia de que es así, porque como se lleva haciendo a costa de un esfuerzo personal...

–¿Cada año tiene el pellizco de si será el último?

–Cada año digo «este es el último». Ahora lo que me da impulso es hacer el 20 aniversario de Nueva York sea como sea, pero me siento muy solo, yo con mi maletín, tocando las puertas de teatros, de administraciones y esto es un proyecto muy importante para el flamenco. No quiero que sea personal, quiero que esté la Administración y no se trata solamente de que venga a dar dinero, sino de ser parte. Se habla mucho de la colaboración público-privada, sin embargo el apoyo a festivales extranjeros organizados por ayuntamientos es mucho mayor que a iniciativas de empresas andaluzas.

–Pese a ello, este año el 16 Festival de Londres pasa de 17 a 26 espectáculos y llega a más escenarios

–Gracias a la Fundación Sgae que nos ayuda a traer el festival Flamenco Eñe y por el apoyo de Extenda iniciado este año que hemos aprovechado para ampliar la programación e incorporar salas de menor formato y espectáculos que lleguen a un público alternativo.

–¿Y el cambio de febrero a julio?

–Pues sinceramente no sé si ha sido una decisión acertada, se cambió porque era en febrero y el de Nueva York en marzo y somos una empresa de tres personas y queríamos dedicarles más atención y tener más tiempo para prepararlos. Es posible que la taquilla sea inferior, confío en que no, pero tenemos en contra que hay más competencia y espectáculos al aire libre gratuitos.

–En verano los artistas tienen la agenda completa pero han logrado contar con figuras

–Esa es la idea del festival, contar con artistas como Sara Baras o Miguel Poveda, que ya tienen un público creado y tiran un poquito, para que otros se conozcan. Siempre queremos esa combinación y se agradece esa generosidad.

–¿Habrá tercera sucursal?

–La tuvimos en Japón hasta 2017 pero se cerró porque teníamos prevista la financiación de la Junta, se cayó y no se ha vuelto a recuperar. Llevábamos también 16 años haciendo el festival de Washington y también se cayó por falta de financiación.

–¿Qué piensa cuando oye que la cultura no puede vivir subvencionada?

–Es curioso. El aceite vive de la subvención y son sectores productivos comerciales. Pero la cultura es muy difícil que se pueda mantener sin un respaldo institucional. Y en el caso del flamenco estamos hablando de un sello de identidad, lo que nos hace ser reconocidos en el mundo, lo que abre la puerta para el turismo, para nuestras empresas. Cien mil euros de inversión en el flamenco traen un millón de retorno porque una vez que un espectáculo va a un teatro, funciona y volverá. Estamos abriendo espacios y el mundo es muy grande. Lo que hace falta es planificación. Si tienes posibilidad de organizar una gira con un año y medio de antelación, con el mismo dinero de los viajes que necesitas puedes conseguir diez funciones, si lo sabes cuatro meses antes puedes conseguir una y te gastas el mismo dinero en viajes. Pero hace falta trabajar codo con codo con la Administración.