Misterio en «La ratonera»

Málaga acoge la representación de esta obra de Agatha Christie hasta el 14 de febrero

Un momento de la representación de «La Ratonera», de Agatha Christie
Un momento de la representación de «La Ratonera», de Agatha Christie

El Teatro Alameda de Málaga acoge desde hoy y hasta el 14 de febrero la representación de la obra de teatro con más éxito puesta en un escenario hasta el momento. Desde el año 1952 lleva representándose ininterrumpidamente «La Ratonera», de Agatha Christie, en la capital británica, donde millones de personas han pasado por los teatros del West End, lo que la ha convertido en un reclamo más de la ciudad. Ambientada en una mansión victoriana, Monkswell Manor, rodeada de nieve en la que los protagonistas no podrán salir, el argumento se centra en uno de los temas preferidos de la autora inglesa: la solución de un crimen en espacios cerrados. Una estructura que ha conseguido a lo largo de los libros, las obras de teatro y los años todo un ejército de seguidores que hacen de Christie la autora más vendida de todos los tiempos.

Récords y cifras millonarias acompañan la producción de una escritora que durante el pasado siglo XX literalmente rellenó con sus entregas las bibliotecas mundiales debido a sus historias de misterio y la perfección con la que crea los personajes de la trama. Todos se convierten en sospechosos y el ambiente cada vez es más plomizo en el interior de la mansión mientras el cerco al criminal se estrecha. A pesar de los años transcurridos desde su estreno, la obra resiste el paso del tiempo a la perfección porque mantiene intactos los anclajes de la trama y porque la autora es imbatible dando forma al misterio gracias a la aparición en escena de un texto profundo e intemporal.

Para quienes no se hayan acercado aún al universo de Christie, «La Ratonera» sirve de exquisita excusa para acceder a uno de los mayores legados culturales del Reino Unido, porque la dramaturga mantiene un estatus que supera el de mero escritor. Inglaterra, esa nación tan rara, extraña en tantas cosas, atrayente y estimulante a la vez, ha parido a lo largo de los siglos una serie de iconos insulares que se han hecho universales con la rara habilidad de conseguirlo gracias a su individualidad. Sus obras están repletas de ellos, por lo que sirven para disfrutar de un mundo único, decadente o incluso ya perdido. Una vez que salgan de esta ratonera busquen a Hércules Poirot, Miss Marple y a Tommy y Tuppence Beresford.