¿Movimiento civil o político?

La Junta se empeña en ver en las movilizaciones de mañana una campaña de desprestigio orquestada por PP y Podemos, mientras profesionales y usuarios claman por una situación «caótica»

Representantes de «Marea Blanca en Sevilla» acudieron ayer al Ayuntamiento hispalense para informar al alcalde de las movilizaciones

Listas de espera, urgencias saturadas, carteras de servicios insuficientes, contratos basura a profesionales, no cobertura de bajas, recortes de personal, ausencia de una verdadera carrera profesional médica... La lista de reivindicaciones de usuarios y profesionales se eterniza. El movimiento civil que convoca las protestas del 15E encuentra razones sobradas para las manifestaciones de mañana en Sevilla, Huelva, Granada y Málaga, que se proponen sumar más de 60.000 personas en las calles. Frente a este momento «crítico» en la sanidad andaluza, como lo definía ayer el Sindicato Médico de Sevilla, la Junta se escuda en una campaña de desprestigio orquestada por PP y Podemos. Un «componente político» para lo que los socialistas llaman «pinza sanitaria» en la que llama la atención, no por esperada, la posición neutra de Ciudadanos, una formación que cada día se aleja más de la realidad de la calle para acercarse al poder establecido por Susana Díaz en la comunidad.

Pero «¿qué tienen en común PP y Podemos?», se preguntan de forma retórica desde la organización de la manifestación de Sevilla. Obviamente, las plataformas «Por una sanidad digna» se han arrimado a quienes pueden abrirle puertas y visibilizar sus reivindicaciones. Y los partidos de la oposición aprovechan para sacar tajada política. En Granada, incluso anuncia su presencia Íñigo Errejón.

Esta situación, por ejemplo, ha provocado el descuelgue del sindicato CC OO en Granada o Huelva, huyendo de la vinculación más directa entre sus convocantes con los populares. Sí estarán representados en Sevilla, pese a que los socialistas alertan de un llamamiento de líderes provinciales del PP para acudir a la cita en San Telmo de mañana, fletando incluso autobuses «con dinero público», denunció el diputado Antonio Pradas. «Quieren poner en jaque a una de las joyas de la corona en Andalucía», añadió. Este discurso también fue empleado por la propia Susana Díaz. «Esto ha sido la crónica de lo que todo el mundo sabía, pero al final ha salido a la luz; aquí hay una manipulación política evidente».

En su defensa, el presidente del PP-A, Juanma Moreno, esgrimió que «no son manifestaciones políticas sino decenas de miles de ciudadanos anónimos» quienes reclaman mejoras. «Cuando tantas personas salen a la calle es porque tenemos motivos para quejarnos. Hace falta más inversión y no ser la última comunidad en inversión por habitante», recordó.

Prueba de ello es que en Sevilla son más de 80 las organizaciones y asociaciones que se suman a la movilización, una «marea blanca» en la que se incluyen asociaciones vecinales, sindicatos o partidos políticos de diferente espectro ideológico como Vox o Podemos, para reclamar un listado de peticiones desde el punto de vista asistencial en la sanidad sevillana. Incluso han invitado al alcalde, Juan Espadas, y al presidente de la Diputación, Rodríguez Villalobos, pese a su condiciones de socialistas.

La Junta considera que la vía de diálogo abierta con los sindicatos en Granada es la opción idónea para resolver los conflictos, sin dar cabida al usuario. Una vía que el sindicato médico recuerda con tristeza que ha sido «inamovible» hasta la aparición de las diferentes plataformas. El consejero de Salud, Aquilino Alonso, entiende que la negociación entrará en su «etapa final» al martes en la capital nazarí, garantizando los dos hospitales completos demandados y cubriendo el déficit de plantilla previo a la próxima implantación de la jornada de 35 horas. En Huelva, la dotación de una cartera de servicios que evite desplazamientos a otras provincias sólo se contempla como una aspiración. Y las reivindicaciones que provocan que Sevilla se eche a la calle el domingo son consideradas «genéricas», medidas «ya iniciadas», comenta.

Salud entiende que está haciendo lo correcto para mejorar una asistencia sanitaria que está «garantizada»: recuperar poco a poco los derechos perdidos por los trabajadores durante la crisis, incrementar el presupuesto de sanidad (5% en 2017), reforzar las urgencias con 600 profesionales en fechas de repunte como el actual. El consejero de Salud no se plantea destituciones o ceses.

El reto futuro de reunir a 200.000 personas

La manifestación de mañana no será la última. José Baena, uno de los organizadores de la protesta en Sevilla, anunció ayer que la Marea Blanca será culminada con una manifestación multitudinaria de todas las provincias en la capital hispalense en la que esperan concentrar a unas 200.000 personas. Y es que las movilizaciones parten de colectivos que tratan de colocar al usuario en el centro del sistema sanitario y acabar con la desconexión de los médicos con una Administración que se guía por criterios economicistas, renunciando a los principios que hicieron de Andalucía un referente mundial de la sanidad pública. Iniciativa del Pueblo Andaluz esgrimió ayer mismo que pese al carácter cívico inicial, ello no elimina que los sindicatos y los partidos tengan una presencia necesaria en las concentraciones.