¿Puerta al blindaje precario del SAS?

La Junta culpa al Estado de limitar las plazas para oposiciones, pero las últimas fueron en 2007 y la norma es de 2012
La Junta culpa al Estado de limitar las plazas para oposiciones, pero las últimas fueron en 2007 y la norma es de 2012

Un médico de Urgencias con 14 años de contratos precarios encadenados a sus espaldas logra que un juez reconozca su condición de personal laboral indefinido del Servicio Andaluz de Salud (SAS). La sentencia, de diciembre pasado y aunque recurrida por el SAS, ha espoleado a la Asociación de Interinos y Eventuales del SAS (Aiesas) a asesorarse para presentar una demanda conjunta cuya sentencia tendría carácter general. Los afectados estarían estableciendo contactos con distintos despachos de abogados para valorar las posibilidades de una empresa «muy complicada», según admiten algunas de esas fuentes jurídicas consultadas a LA RAZÓN.

«No se pueden impugnar las directrices dadas por la dirección del organismo, la defensa del SAS se limitaría a negarlo», puntualiza un experto letrado laboralista, que señala como «clave» que la alteración en las nuevas normas de contratación se hubiera establecido por escrito por parte de la Junta. «Si deviene de una norma o decreto, incluso si sólo hubiera una circular interna», señala. Sin ese soporte documental, augura que la demanda colectiva estaría abocada al fracaso.

La clave es que al no ser considerado funcionariado, el personal sanitario eventual se regiría por el Estatuto de los Trabajadores, que recoge que después de 18 meses en el mismo puesto la relación con la empresa, en este caso la Administración, deviene en indefinida.

En este sentido, las mismas fuentes dudan de que el encadenamiento de contratos temporales que viene practicando la Consejería de Salud sea «legal». «Los contratos temporales tienen una causa, si la ley dice que esa causa es real y cierta, es válido. En el SAS no es así porque realmente existe una necesidad permanente de personal» por lo que, mantiene, esos contratos deberían convertirse en indefinidos.

«El problema de fondo es que esas plazas hay que dotarlas presupuestariamente y convocarlas. Con contratos temporales, consiguen tener disponibilidad absoluta y movilidad del personal», concluye. Prueba de que existe esa «necesidad permanente» en los centros hospitalarios públicos es que los empleados son renovados sistemáticamente.

Fuentes de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales explicaron a este periódico que la reducción de la jornada deviene directamente «de la aplicación de la jornada laboral de 37,5 horas en cómputo semanal impuesta por el Gobierno central está siendo aplicada por imperativo legal desde el 1 de julio de 2012». «Esto, indudablemente, ha tenido consecuencias de reestructuración de la plantilla del SAS y en concreto la reducción de la jornada al 75% en los casos de contratos eventuales». Incluso manifestaron entender «el malestar de los profesionales que se encuentran en esta situación».

El departamento que dirige María José Sánchez Rubio sostiene que esa medida «ha permitido salvaguardar las contrataciones del personal eventual, que podía haber supuesto una pérdida de uno de cada cuatro puestos de trabajo». Lo que no explicó la Consejería es el porqué se mantiene la política de renovaciones mes a mes, negando cualquier estabilidad profesional a trabajadores que en muchos casos acumulan años desempeñando la misma labor.

No obstante, Salud admite que se trata de una «medida que se espera revertir en cuanto las imposiciones del Ejecutivo central dejen de asfixiar a las autonomías».

Precisamente en 2013 se publicó la Oferta Pública de Empleo de sanidad, para la que aún no existe fecha y que incoporará a 915 profesionales de todas las categorías –569 para el turno libre y 346 de promoción interna–. Con alrededor de 15.000 trabajadores eventuales, la rama sanitaria aglutina un déficit de personal que se ha acuciado en los últimos cuatro años. Según datos del censo electoral de 2010 aportados por CSIF, se han perdido siete mil sanitarios públicos en los últimos cuatro años. En 2010 lo integraban 93.000 personas; en agosto de 2013, esa cifra se había reducido hasta los 87.000.

A las convulsiones laborales y puramente sanitarias –a la espera de un pico de contagios de la gripe A– se ha unido el cese de José Luis Gutiérrez como gerente del SAS, dejando momentáneamente descabezado el organismo.