Política

Ya estamos en 2019

El ex presidente del Consejo Antonio Piñero y la pregonera Charo Padilla
El ex presidente del Consejo Antonio Piñero y la pregonera Charo Padilla

El sol ha querido estar presente toda la Navidad. Buen augurio. El sol está pegado en esta bendita tierra andaluza a nuestras vidas, a nuestros sentimientos, a nuestras fiestas, a nuestras ilusiones... Andalucía sin su sol, sin su luz, sería otra cosa. Parece que entre Navidad y el nuevo año hay una eternidad, que tenemos tiempo para todo. Luego vemos que no es así, que como todo lo bueno, pasa a gran velocidad y las horas se devoran como minutos, como segundos. Cuántas esperanzas se depositan en estos 365 días, cuántas dudas, cuántos miedos... En los próximos 12 meses hay espacio y tiempo para muchas cosas, para varias vidas, hay que empezar a buscar afanosamente para encontrar algo de lo que deseamos, hay que llamar a muchas puertas, y, muchas veces, con suerte, conseguir los objetivos. El día 1 de enero, salvo casos muy dramáticos, estamos con el zurrón de las esperanzas a tope. Esperemos que no se pierdan al revolver de algún mes.

Los sevillanos que somos cofrades, capillitas , jartibles, rancios y fundamentalistas de la Semana Santa, empezamos con un valor añadido que no tienen el resto de los mortales. El primer día del año, con el quinario del Señor del Gran Poder, se abre el mejor de los tiempos, el que te lleva entre emociones, sabores, olores, impaciencia a ese día tan deseado, al tiempo cargado del miedo que la gloria que vamos a vivir, el Domingo de Ramos empieza a consumirse. El día 3 tendremos el besamanos de otro gran señor de Sevilla, el de Pasión . A partir de entonces, esos magníficos y deslumbrantes espectáculos que la liturgia de las hermandades ofrecen en sus oficios llenaran de gozo a los incondicionales de la Semana Santa. Una señal inequívoca del momento que vivimos es ver en esos carteles que están en tantos lugares públicos y que dicen: «Faltan tantos días para el Domingo de Ramos» tendrán ya poco más de 100 días. No sigo por este camino, para mí el mejor, porque no quiero que mi amigo José Antonio Naranjo me diga otra vez aquello de que es que a los que «os gustan los tambores, cuando llegan estas fechas, os ponéis 'emberrechinaos'». Así que no adelantemos acontecimientos. Para lo que sí es tiempo es para apoyar a la pregonera de este recién empezado año, Charo Padilla. Estuve con ella y otros muchos amigos en la casa de otro egregio pregonero, Carlos Herrera, celebrando el Fin de Año, que también hay que hacerlo porque aunque las cuentas de los deseos no se hallan cuadrado, sí al menos se han podido ajustar a lo soñado. Hay motivos para la alegría. Le pregunté a la pregonera si ya tenía rematado el pregón y, como es lógico, me contestó que ni de cerca. Siempre he pensado que todo el que está en las largas listas de posibles candidatos a tan alto honor tiene su pregón en la cabeza, pero evidentemente luego viene lo difícil, pasarlo a los folios con las palabras adecuadas y justas. También le dije a Charo que confío mucho en su idea de hacer el pregón de la calle. Cuántas veces después de haber visto cofradías en balcones, salidas o recogidas, lo que te ha puesto al borde de las lágrimas es encontrarte a una hermandad por su barrio ya de recogida, en una esquina angosta donde has sentido que la Virgen te miraba en un segundo mágico solo a ti y te fuiste a casa con esos arañones en el alma que tardan mucho tiempo en cicatrizar. Sé que harás un gran pregón Charo, pero ya tienes garantizado un lugar en la historia de la mejor de las semanas. Fue en el 2001 cuando el cardenal Amigo exhortó a todas las hermandades a integrar a las mujeres como nazarenas. Con sus exquisitos modales no quiso monseñor imponer la norma. Quiso que fueran las propias corporaciones las que tuvieran la última palabra. Lo cierto es que fueron muchas las que fueron incorporando a las hermanas a las listas de penitentas. Algunas cofradías fueron reticentes por lo que casi 15 años después el arzobispo Asenjo, mediante decreto, dejó el asunto zanjado. Pero para que llegue el día del pregón falta tiempo. Ahora lo que procede es disfrutar como niños y con los niños de la Cabalgata de los Reyes Magos.