Historia

Antonio Piedra desmenuza y descubre la «fascinante» construcción del castillo segoviano de Coca

El escritor y autor del libro, Antonio Piedra
El escritor y autor del libro, Antonio Piedra

Un paseo sugerente por uno de los castillos más atractivos, no sólo de la geografía española, sino europea. Es lo que propone Antonio Piedra en su última publicación donde, bajo el título «Castillo de Coca, la construcción fascinante», desmenuza y descubre cómo se gestó su estructura a mediados del siglo XV.

Un paseo sugerente por uno de los castillos más atractivos, no sólo de la geografía española, sino europea. Es lo que propone Antonio Piedra en su última publicación donde, bajo el título «Castillo de Coca, la construcción fascinante», desmenuza y descubre cómo se gestó su estructura a mediados del siglo XV, y de qué manera sus cimientos han ido sobreviviendo, con deterioro incluido, a lo largo de los siglos.

Una obra que ha contado con el apoyo de Junta, Diputación de Segovia, Fundación Villalar, Cajamar, y que está presentado por Juan Vicente Herrera y prologado por José Jiménez Lozano, además de incluir excelentes fotografías de Alberto Maceo y planos milimétricos de Alberto Martínez-Peña.

«Es una auténtica rareza este castillo. Está en medio de una planicie y hundido. Es único», declara a LA RAZÓN, su autor, Antonio Piedra, quien añade también que nos encontramos ante una «geometría clásica de ladrillos mudéjares que ha pervivido hasta nuestros días».

Una obra que rehuye de debates polémicos sobre ciencia política o militar para centrarse exclusivamente en su singularidad arquitectónica y en la que la génesis del castillo está unido a un nombre, el arzobispo Alonso de Fonseca y Ulloa y a la «voluntad constructiva» de tres generaciones.

A lo largo de casi 200 páginas, Piedra va contando los entresijos para el levantamiento de esta fortaleza peculiar, construido al estilo «sorprendente» mudéjar por el periodo en el que se desarrolla y que invita en «cada recoveco» a una «reflexión filosófica». Por ejemplo, la «Sala de los Jarros», dibuja un auténtico recinto de polinización mudéjar, al igual que sucede en al algunas cámaras egipcias. Antonio Piedra también resalta el arte de la defensa del castillo de Coca. Su construcción lo hace «inexpugnable» con un foso «impresionante y hundido». «Una calculada inaccesibilidad» al recinto amurallado, que hizo que en su día nunca fuera tomado por el enemigo.

En la actualidad, su interior proyecta utilizades muy distintas a sus fines primitivos, ya que es la sede del Centro de Formación Agraria, dependiente de la Consejería de Agricultura y Ganadería, aunque también está abierto a los visitantes. «No se trata de una guía», concluye Antonio Piedra, «sino de relatar la voluntad constructiva y su belleza defensiva» en una construcción viva y excepcional y en el que la Historia ha establecido una relación cabalística entre los orígenes y el fin del edificio. El devenir y resurgir en el tiempo, cual Áve Fénix.