Castilla y León

El Patio Herreriano reúne la obra de tres de las mejores artistas contemporáneas de España

El espacio expositivo de Valladolid recoge fotografías, pinturas y vídeos desde una óptica femenina

El Museo Patio Herreriano de Valladolid acoge tres nuevas exposiciones individuales dedicadas a algunas de las mejores artistas contemporáneas españolas: Irene de Andrés, videoartista y fotógrafa; Elena Aitzkoa, escultora y performer y Mercedes Mangrané, pintora.

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Esta conjunción de obras desde la óptica femenina fueron presentadas por el director del espacio expositivo, Javier Hontoria, así como por la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, y las propias autoras.

En este sentido, señalaron que la exposición de De Andrés reúne por primera vez en una institución española el ciclo completo de «Donde nada ocurre», «uno de los proyectos más interesantes realizados en este país en los últimos años», según afirmó Hontoria, quien explicó que se trata de una reflexión sobre las relaciones entre el turismo y la cultura popular a partir de la historia de la cultura de club que con tanto ímpetu afloró en la isla de Ibiza desde los años sesenta.

La muestra está compuesta por cinco vídeos y un importante conjunto de fotografías, esculturas, maquetas y materal documental que gira en torno a cinco discotecas ibicencas que en sus comienzos fueron protagonistas de la noche de la isla y que ahora son solo ruinas.

«Parto de la idea de cómo la tarjeta postal ha transformado el paisaje hasta ofrecer una dicotomía entre el invierno y el verano, el silencio y la masificación», explicó la propia artista.

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Otra mujer, Elena Aitzkoa, es la responsable del nuevo montaje realizado en la Capilla, el espacio más emblemático de este museo instalado en dos de los tres claustros del antiguo convento de San Benito el Real.

Al fuerte componente formal que destila su obra se suma un interés por la música y la poesía, que no actúan como meros vertebradores del material sino como elementos visibles y activos.

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«Zarza Corazón», la intervención de mayor escala realizada por la artista hasta la fecha, está compuesta por un número importante de obras de formatos y materiales diversos, aunque se percibe un interés por el retal, por fragmentos que podrían haber formado antes parte de otros objetos y que se configuran en nuevas «situaciones», señaló Javier Hontoria.

La tercera muestra inaugurada ayer lleva el nombre de la pintora Mercedes Mangrané, una de las creadoras más relevantes de la joven pintura española que bajo el título «Asir» recoge obras de pequeño formato y una paleta de color que, a pesar de sus gamas amables, tiende a la fría luminosidad.

La obra de Mangrané es abstracta, pero una mirada atenta a sus piezas revela un interés por la arquitectura y el espacio que «atraviesa toda su obra», como subrayó el director del museo vallisoletano.

Desde que la pintura se afianzó como su medio expresivo prioritario, la mirada de la artista se ha centrado en ángulos, muros, techos y otros elementos de interiores de carácter doméstico. Un conjunto temprano de cuadros, revelador de aquella incipiente inquietud, giraba en torno a los gimnasios.

Entre ellos, además del interés que despertaban las particularidades del espacio, Mangrané deslizaba un matiz narrativo y metafórico, deteniéndose ante los parecidos entre el esfuerzo físico de quienes entrenan en esos lugares y las tensiones y anhelos de quienes emprenden la búsqueda de la imagen final en la práctica del arte pictórico.