Herrera da la cara ante Rajoy por los intereses de los castellanos y leoneses

El presidente del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, cede el testigo, en la Interparlamentaria de Salamanca, al presidente nacional, Mariano Rajoy
El presidente del PP de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, cede el testigo, en la Interparlamentaria de Salamanca, al presidente nacional, Mariano Rajoy

Lo avisó el presidente apenas se situó ante el atril. El suyo iba a ser un discurso sobrio, que no breve. También fue contundente. Juan Vicente Herrera participó, en Salamanca, en la XIX Interpalarmentaria del Partido Popular, formación a la que agradeció participar en su proyecto para el conjunto de España y que le permite «defender con radicalidad los intereses de los castellanos y leoneses». Dicho y hecho.

Herrera dio la cara por los 2,5 millones de habitantes de su Comunidad al defender un objetivo similar de déficit entre las 17 que integran el mapa español, reiteró la necesidad de afrontar una estrategia nacional en la que estén presentes todas las energías incluido el carbón autóctono, demandó una vuelta de tuerca a la reforma local que se halla en los despachos de Madrid, a la par que planteó una revisión en la financiación, proporcional al gasto real de los tres niveles de administración.

El presidente de los populares de Castilla y León volvió a ser firme defensor del Estado autonómico, rebatiendo propuestas recentralizadoras, federalistas o las de quienes «tratan de imponer proyectos separadores», que «desde luego no merecen ninguna ventaja o privilegio particular que anime a pensar que las amenazas de ruptura son rentables». Una clara alusión a Cataluña que, con su aventura soberanista y su enredo por un déficit a la carta, sigue en boca de todos. «Lo más inteligente es construir sobre bases sólidas», manifestó, a la par que pidió «vincular mejor» los parlamentos autonómicos con la Cámara Alta, cuya finalidad es territorial.

Sobre el Gobierno de Mas, Herrera denunció su «actitud irritante» por ser el primero en exigir ese margen de déficit -a partir de la flexibilización procedente de Europa-, más ventajoso que el del resto, «para emplearlo precisamente en separarse de los demás».

La opinión particular de Herrera sobre ese objetivo es otra. Uno similar para todas las comunidades, para no penalizar ni desincentivar a las que en 2012 más esfuerzo realizaron, entre las que se sitúa Castilla y León. Una defensa que parece diáfana con la solidaridad que puedan solicitar regiones en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que se convocará a principios de junio, para «mantener los servicios básicos a sus ciudadanos que, al fin, son españoles como nosotros».

Otra financiación

A su juicio, es clave abordar una distribución justa del déficit entre administraciones, conforme al gasto real. El de las comunidades, recordó, es más del 35% del total y resulta «estructural y poco flexible», al sustentar las tres patas del Estado del Bienestar (Educación, Sanidad y Servicios Sociales), con ocho de cada diez euros presupuestados. Así lo expuso, tras referirse a un sistema vigente «fallido, decreciente en solidaridad»e «insuficiente».

Herrera recordó que Castilla y León cuenta con el 27,7 por ciento de los municipios españoles, de los que sólo 15 tienen más de 20.000 habitantes, aglutina las 2/3 partes de entidades locales y un 25 por ciento de las mancomunidades. Cifras que justificaron su petición de «reconocer unos plazos y condiciones realistas para su adaptación», a los que el PP apoyará dentro de una «reforma de gran impacto», como tildó a la local. «No me resigno a que haya más de 2.000 alcaldes de Castilla y León sólo para ponerse la banda el día de la patrona. Sabemos de su trascendental labor», dijo.

En otro orden de cosas, se refirió a los tres objetivos necesarios y urgentes que persigue el PP en Castilla y León: crecimiento y empleo, cohesión social y grandes servicios públicos. Respecto a la estabilidad, el saneamiento y la recuperación, remarcó que «no son un fin en sí mismo», por lo que demandó «mayor compromiso, decisión, rapidez, coherencia y estímulo por parte de la Unión Europea». Pero, de igual manera, aprovechó la presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para aplaudir su contribución a la consecución de nuevos planes industriales automovilísticos, a la par que animó su necesaria aportación a la culminación del mapa financiero y a la reforma y refuerzo de medidas activas de empleo.

El presidente autonómico enmarcó en esas soluciones pendientes un nuevo modelo energético bien soldado, en el que estén presentes el carbón autóctono y las centrales térmicas que lo transforman. Herrera trasladó a Rajoy su malestar por la «enorme incertidumbre» de la minería, que deriva en «gravísimos problemas sociales, empresariales, laborales, familiares y territoriales», que necesitan soluciones urgentes por la situación de las cuencas mineras. En este punto, recordó que, pese a encontrarse sujetas al marco europeo, pactado con el PSOE, y que derivará en el fin de ayudas en 2018, se debe seguir respaldando a las explotaciones rentables. Sobre Garoña también tuvo palabras: «su cierre definitivo sería un gran fiasco empresarial».

Herrera aplaudió el compromiso del Gobierno en la reforma de la PAC, pero incidió en la necesidad de dar «todo el respaldo al esfuerzo de los profesionales».

Del mismo modo, remarcó la idea de la aparición de una «nueva pobreza» entre las clases medias, motivo por el cual consideró fundamental «asegurar los grandes servicios públicos» y garantizó que «Castilla y León ha sabido aprovechar una gran oportunidad» en términos de desarrollo económico y cohesión en las últimas tres décadas. Ahora bien, no tuvo reparo alguno en dirigirse a la ministra Mato -presente en Salamanca- para pedir un esfuerzo para mejorar el actual modelo de la Dependencia, «infrafinanciado, al que hemos sometido a los más dolorosos ajustes».