La vallisoletana Cristina Llorente triunfa en el musical de «El Rey León»

La música es su vida. Corre por sus venas. Se nota. El perfil en el «whatsapp» de Cristina Llorente muestra una de las canciones más conocidas de los Ramones. Dice que le gusta todo tipo de música, pero sobre todo solistas, como su referente actual, Bruno Mars -«es el nuevo Michael Jackson», afirma-, Beyoncé o Jamie Cullum. «Me apasiona la música negra», explica esta vallisoletana de 28 años que, a su edad, presenta un currículum apabullante y unas tablas que cada día se ven en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Allí forma parte del equipo que interpreta «El Rey León», un musical que emociona a todo el que lo ve y que encara su tercera temporada en la capital de España.

Cristina luchó durante todo un año para hacerse hueco en un casting exigente como pocos, lo que le ha permitido ir creciendo paso a paso hasta ser ahora una pieza básica en cada función. «Cada vez que actúo no sé qué me va a tocar, puedo hacer de cualquiera de las cinco cantantes, de Nala o de Sarabi (dos de los protagonistas principales de la obra)», explica.

La experiencia de esta joven es que la constancia y el esfuerzo -«currárselo», dice- da sus frutos. Su primer contacto con «El Rey León» tuvo lugar en Londres, ciudad en la que, junto a Valladolid, Barcelona y Madrid, ha seguido una esmerada preparación intelectual, artística y musical. «He cumplido un sueño. Formo parte de una obra de Broadway, a la que, siempre que podía, asistía siendo joven. Ahora, la puedo ver en directo, in situ», ironiza.

«El Rey León» no es un musical cualquiera, explica Cristina Llorente, de la que sus compañeros resaltan su tesón, su pasión por Valladolid y su sana ambición. Y esa afirmación es de las que se deben tener en cuenta. De hecho, hasta marzo prácticamente no quedan prácticamente entradas para asistir al espectáculo.

Cristina ha participado, desde 2003, en obras como «Antígona tiene un plan», por la que estuvo nominada a los Premios Max; «En nombre de la Infanta Carlota», que fue su salto al profesionalismo; «A, un musical de Nacho Cano», que recuerda con mucho trabajo, por ensayos que hacían entre las doce y las cinco de la madrugada; «Grease, el musical de tu vida»; o «Blancanieves Boulevard», del que habla maravillas: «fue muy artístico, cuidado, con una música preciosa, y en el que disfruté muchísimo al ser protagonista».

Y es que, reconoce, la cultura del musical se ha instalado en España, a pesar de la crisis. «Se está haciendo más escuela también en este campo en España y por eso hay más profesionales, porque donde hay escuela hay profesionales», remarca.

Precisamente, ése es uno de sus retos profesionales: llegar a lo más alto. Ser cabeza de cartel. «No me conformo con estar en un coro o cubrir a un compañero titular. Quiero estar en primera fila aquí o en el musical que sea», confiesa.

Y, para ello, insiste en que es fundamental la formación. «No hay que dejar de estudiar, ya que cuando trabajas continúas cogiendo vicios y es clave no dejar de aprender». Cristina toma clases de canto cada quince días y siempre que tiene tiempo participa en talleres de interpretación, lo que también le permite conocer a más gente y abrir nuevas posibilidades.

Frente a su actitud, reconoce que prima el sueño de «la fama por la fama», algo que rechaza. «Es un gran error, porque una vez que tienes una formación determinada y eres un gran profesional, puedes avanzar hacia donde quieres», manifiesta.

Afirma no tener límites. Una mentalidad sana que la hace tocar otros palos, como la interpretación. En marzo se estrena, en Antena 3, «Galerías Velvet», esperada serie televisiva en la que participa, como ha hecho en «Gran Reserva», «La pecera de Eva» o «Frágiles». «Una vez que te asientas en un trabajo, como artista hay que buscar siempre lo siguiente, porque yo sigo esperando mi gran papel, y después de ese, el siguiente y el siguiente», señala.

Música y directo, señas de identidad

En lo que atañe a la música, Cristina insiste en que no quiere aparcar esa pasión, pese al pésimo momento que atraviesa esa industria. Tras publicar en 2007 «Permiso para ser yo» con Warner, logró el Premio Estrella a la Cantante Latina Revelación de la Cámara de Comercio de España en Miami. Otra prueba más de que estamos ante una artista completa a la que, como dice, «lo que más me hierve la sangre es el directo», y que pone el acento en Javier Muñoz, con quien trabajó desde los nueve hasta los 25 años y al que define como su mentor. «Gracias a él, a que me impuso esa intensa formación, puedo compatibilizar proyectos. Como me gusta todo, intento no desaprovechar oportunidades».