Los abulenses se vuelcan con numerosas muestras de cariño a Jesús García Burillo en su despedida

La Universidad Católica se suma a este homenaje a la labor del obispo de Ávila, que durante 15 años fue su Gran Canciller

La rectora y la presidenta del Consejo de la UCAV, M. del Rosario Sáez Yuguero y Lydia Jiménez acompañan a Jesús García Burillo
La rectora y la presidenta del Consejo de la UCAV, M. del Rosario Sáez Yuguero y Lydia Jiménez acompañan a Jesús García Burillo

Los abulenses se volcaron con numerosas muestras de cariño con su obispo, durante quince años, Jesús García Burillo, en su despedida. La jornada festiva se inició con un encuentro con los periodistas, a los que agradeció su labor.

Asimismo, indicó que ahora le toca prepararse para una etapa «diferente», que definió como «un tiempo de vida oculta, de mayor soledad, de silencio y oración».

García Burillo también tuvo palabras amables para su sucesor, José María Gil Tamayo. «Es una persona muy amable, muy extrovertido y con la que estaréis entusiasmados», añadió. Y por eso no dudo a la hora de pedir a los abulenses que le acojan «con entusiasmo y amor».

En este sentido, insistió en que será «un buen pastor, un buen guía, un buen padre que alentará la vida ordinaria y de trabajo» y vaticinó que a la sociedad abulense «le va a venir bien» la llegada de Gil Tamayo. «Auguro un tiempo nuevo hermosísimo, de renovación», continuó con sus palabras García Burillo.

Como consejo para su sucesor, el exobispo de Ávila pidió «que sea un buen pastor, sencillo, como lo es, y que esté al alcance de todos, y que sea también un impulsor de vitalidad y de iniciativas. Que se base en aspectos afectivos», subrayó.

Más tarde monseñor se trasladó hasta el colegio diocesano Pablo VI para recibir el homenaje de sus alumnos.

El broche final a una jornada inolvidable la puso la Universidad Católica de Ávila (UCAV), quien quiso despedir como se merece a su Gran Canciller, en un acto junto a los colegios diocesanos y la Casa Grande de Martiherrero. La rectora, María del Rosario Sáez Yuguero, agradeció a García Burillo su «apoyo, cercanía y estímulo» que propició que la institución académica no cerrara, ya que «siempre confió en un proyecto que «tanto ha hecho por el desarrollo de la sociedad abulense».