Literatura

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Cartografía de las letras

Nórdica publica «Atlas de literatura universal» siguiendo los pasos de «El Aleph» o la Biblia.

El mapa ideado por Agustín Comotto y Tono Cristòfol para el Chile de Pablo Neruda
El mapa ideado por Agustín Comotto y Tono Cristòfol para el Chile de Pablo Nerudalarazon

Nórdica publica «Atlas de literatura universal» siguiendo los pasos de «El Aleph» o la Biblia.

¿Quién no ha soñado alguna vez por recorrer el Macondo soñado por Gabriel García Márquez en «Cien años de soledad»? ¿O surcar los mares a la búsqueda de Moby Dick? ¿O seguir los pasos de don Quijote a lomos de Rocinante por los agrestes paisajes de la Mancha? ¿O acompañar al Leopold Bloom de James Joyce en su día por Dublín? De alguna manera eso ahora es posible en el volumen que acaba de publicar Nórdica, «Atlas de literatura universal», una suerte de cartografía por los escenarios y los nombres de títulos clásicos de las letras, ya sean viejos y modernos, pero siempre fundamentales. Son 35 libros esenciales, desde «Elpoema de Gilgamesh» a «El Aleph» de Jorge Luis Borges, pasando por la Biblia, «La Divina Comedia» de Dante Alighieri, «Hojas de hierba» de Walt Whitman o «En busca del tiempo perdido» de Marcel Proust.

Bajo la coordinación del catedrático de la UAM Pedro García Martín, el volumen cuenta con un magnífico trabajo de Agustín Comotto y Tono Cristòfol, encargados de convertir en mapa la palabra escrita de Kafka, Shakespeare, Boccaccio, Doyle o Goethe. A ellos se les suman los textos sobre estos libros firmados por lectores de peso como Fernando Aramburu, Xavi Ayén, Luis Alberto de Cuenca, Alberto Manguel, Carlos Martínez Shaw o Mercedes Monmany.

Comotto y Cristòfol hablaron ayer con este diario durante la presentación de una obra que calificaron de «encargo que hemos podido cocinar a fuego lento». Y el principal cocinero de todo esto ha sido Diego Moreno, el editor de Nórdica. «Ha habido mucha complicidad con Moreno, algo que nos parecía muy necesario para crear una dinámica de grupo que fuera buena. Él ha mandado sin mandarnos, lo que facilita que tengamos espacio para trabajar», dijo Agustín Comotto.

En el libro podemos encontrar dos tipos de mapa. Por un lado, aquellos que nos presentan una lectura histórica y geográfica de los autores o las obras seleccionadas. Por otra parte, también nos encontramos con una cartografía que está más íntimamente ligada con el contenido de los títulos propuestos. De esta manera con propuestas tan singulares como «La Odisea» convertida en una serie de líneas de metro, el listado de los libros que don Quijote salva y lanza al fuego o el árbol genealógico de las siete generaciones de la familia Buendía de «Cien años de soledad». «Ha habido muchísimo trabajo de documentación. Pedro García Marín nos ha ayudado mucho y aclarándonos nuestras dudas, además de nuestra labor tratando de averiguar todo lo posible de un título. Por ejemplo, para “Guerra y paz” no se puede olvidar la guerra contra Napoleón», comentó Tono Cristòfol.

Los dos cartógrafos literarios quieren subrayar el aspecto coral de la obra, «un esfuerzo editorial porque no es un proyecto fácil. Hemos tenido la ventaja de poder adaptarnos a lo que nos pedían, pero sin tener que renunciar a nuestra personalidad. Lo que hemos hecho en cada uno de los mapas es lo que, en definitiva, queríamos ver en el libro».

Todo esto hace que el lector de este «Atlas de literatura universal» pueda tener ahora la oportunidad de pasearse por la Argentina de la que partió «El Aleph» o los callejones londinenses en los que Sehelock Holmes, acompañado de su fiel doctor John H. Watson, trataba de resolver los más insólitos crímenes. Un invitación, en definitiva, a leer, a pasear por las páginas que forman lo mejor de la literatura.