Caza de brujas a los díscolos de Convergència

La dirección de CDC busca a los responsables de filtrar a la Prensa el malestar que existe entre sectores convergentes por la influencia que está ejerciendo la CUP. A la cúpula de CDC le ha irritado enormemente ver en los periódicos los entrecomillados de varios dirigentes que no están conformes con el rumbo que ha tomado el proceso independentista. Ayer, la cúpula convergente tomó la palabra en la reunión de la ejecutiva de CDC para reprender a los filtradores por su actitud, ya que consideran que puede comprometer la investidura de Artur Mas.

La dirección de CDC llamó a todos los dirigentes a cerrar filas con Mas en una semana absolutamente decisiva para tratar de convencer a la CUP de su investidura. La llamada surtió efecto, pero los que discrepan dejaron constancia de sus argumentos dentro de la sala. «Tenemos que desdramatizar. Simplemente ha habido un debate interno, ha habido quien ha expresado sus matices, pero se ha producido un aval a la estrategia del partido sin fisuras», relató la portavoz de Convergència, Marta Pascal.

Tan contundentes fueron las advertencias para evitar nuevas filtraciones que ninguno de los díscolos se atrevió a levantar la voz en público. No fue extraño, puesto que la mano derecha de Mas, el conseller de la Presidència, Francesc Homs, se encargó horas antes de la reunión de la ejecutiva de CDC de colocarlos en la picota. Homs explicó, en declaraciones a Catalunya Ràdio, que ha preguntado a los consellers quién de ellos ha filtrado las discrepancias a la Prensa y subrayó que en el caso de hallar la respuesta, Mas tendría que cesar al autor. «Lo tendría que echar porque uno de los compromisos que adquieres cuando formas parte del Govern es preservar las deliberaciones secretas. Yo pregunto y nadie ha sido, lo cual es sorprendente», explicó Homs, al estilo Josep McCarthy, el senador norteamericano conocido por la «caza de brujas».

La cúpula convergente se encargó de despejar toda duda respecto a los apoyos de Convergència a la propuesta de resolución pactada entre Junts pel Sí y la CUP para proclamar en el Parlament que «el proceso de desconexión democrática no se supeditará a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, al cual considera deslegitimado y sin competencia». La redacción se mantendrá punto por punto. «Tiraremos hacia adelante con absoluta determinación», aseguró la portavoz convergente.

A la pregunta de qué mayoría dio apoyo en la ejecutiva de CDC a esta propuesta de resolución, Marta Pascal respondió que no hubo votación pero que nadie expresó su desacuerdo. «Nadie ha planteado la necesidad de realizar una votación y nadie ha dicho: “Yo no estoy de acuerdo”», explicó la portavoz. La dirección de Convergència también analizó las posibilidades que hay para alcanzar un pacto de investidura con la CUP, a pesar de que la formación anticapitalista sostiene su veto a Mas. «Creemos que hay margen para llegar a un acuerdo», subrayó Pascal. Los convergentes, pese a las reiteradas llamadas de la CUP para modificar su candidato a presidente de la Generalitat, no piensan moverse. Interpretan que sería humillante sacrificar a Mas, a quien sitúan como el gran artífice del proceso soberanista hasta la fecha. El número uno de la CUP, Antonio Baños, recordó ayer en RNE que el veto a Mas «ya lo teníamos decidido antes de la campaña» y «no nos hemos movido ni un milímetro en este asunto». Baños animó, una vez más, a Junts pel Sí a abrir el abanico de candidatos. «Hay más nombres que se pueden poner encima de la mesa», subrayó. Según el presidente del Grupo Parlamentario de la CUP, en una negociación todos tienen que hacer «movimientos» y esto incluye la posibilidad de que Junts pel Sí los empiece a hacer «en este asunto». Dejó claro, además, que la CUP no quiere que tengan que celebrarse otras elecciones catalanas en el mes de marzo ante la imposibilidad de elegir a un nuevo presidente, y comentó que hasta el último día de plazo, que es el 9 de enero, «pueden pasar muchas cosas».