Colau rehará por completo la ordenanza de terrazas

El Gremio de Restauración valora la «predisposición» pero lamenta el retraso que acumula el Gobierno municipal con la normativa

La modificación de la ordenanza de Trias ponía en peligro unas 2.000 terrazas
La modificación de la ordenanza de Trias ponía en peligro unas 2.000 terrazas

El Gremio de Restauración valora la «predisposición» pero lamenta el retraso que acumula el Gobierno municipal con la normativa.

La relación del Ayuntamiento con el Gremio de Restauración desde la llegada de Ada Colau no ha sido nada fácil. El gobierno anterior le había dejado un regalo envenenado con la nueva normativa de terrazas, afectaba a unos 2.200 locales, casi la mitad, y a Colau le costó casi seis meses sentarse con el Gremio. Era enero y, pese a las buenas intenciones, poco se supo del asunto, hasta ayer. Tras las críticas vertidas por la oposición y el sector, el PSC, que ya actúa como miembro de pleno del gobierno municipal, anunció ayer que van a revisar la ordenanza para alcanzar un consenso en unos meses.

El Gremio de Restauración se ha tomado muy en serio sus diferencias con la normativa actual, hasta el punto que ayer presentaron un estudio, dirigido por la arquitecta Benedetta Tagliabue, en la que se analiza la situación de las terrazas en ciudades como Amsterdam, Berlín, Budapest, Copenhague, Estambul, Londres, Madrid, Milán, París, Praga, Roma y Viena. De este estudio se desprende que las terrazas pueden contribuir en gran medida a la mejora del espacio público y por ello se aboga para que tanto los restauradores como la Administración local lo conciban así y trabajen juntos para hacer terrazas mucho más atractivas y en mejor armonía con el entorno urbanístico.

Así las cosas, el concejal del PSC Daniel Mòdol se comprometió, en nombre del gobierno municipal, a revisar la modificación de la ordenanza para «generar cuanto antes una normativa nueva sobre terrazas que reúna el máximo consenso», tras el rechazo del sector a la normativa aprobada en el mandato anterior. «Esperamos que en el menor plazo posible, de meses, tengamos una nueva ordenanza», dijo Mòdol, quien defendió que la ordenanza debe «recoger todas las inquietudes y encontrar el equilibrio» entre sí, además de ser una norma flexible que aborde no sólo aspectos como las distancias, sino también elementos como la temporalidad, explicó. Recordó que no parten de «una hoja en blanco» sino de la situación actual derivada de la aprobación de la ordenanza y de que no se aplique totalmente, y ha apostado por la singularización de cada caso en concreto.

El director general del Gremi ode Restauración, Roger Pallarols, destacó en declaraciones a los medios la «predisposición» del Gobierno municipal, y ha criticado que en los primeros meses de mandato no ha existido voluntad de consenso con el sector, según él. «El Ayuntamiento entra en un punto de inflexión que analiza y pone en valor las demandas de los restauradores», añadió aliviado.