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¿Cómo mueren los catalanes?

La Generalitat pone en marcha el observatorio de la muerte para recopilar datos sobre defunciones

La Generalitat pone en marcha el observatorio de la muerte para recopilar datos sobre defunciones

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«En esta vida no hay nada tan cierto como la muerte y los impuestos», solía decir Benjamin Franklin para resumir dos de nuestras realidades más aterradoras. Quizás para mitigar el tabú de la defunción o para promover la ayuda en las últimas etapas de la vida, la Generalitat puso en marcha, el pasado verano, el Observatorio de la Muerte. Pese a la inquietante nomenclatura, el objetivo es precisamente ese: ofrecer información sobre nuestros últimos días en Cataluña.

Según los datos del departamento de Salud, así pues, cada hora mueren siete catalanes y más de la mitad lo hacen en hospitales y residencias. Mientras que sólo un 17% mueren en casa. En este apartado, los números constatan que las personas con rentas altas y con capacidad para contratar cuidadores personales mueren más en casa que las rentas bajas. Esta cuestión ejemplifica cómo las diferencias económicas marcan también el final de la vida.

La esperanza de vida de las mujeres se sitúa por encima de los 86 años, mientras que la de los hombres no llega a los 81. Pero esta diferencia en muchos casos no se traduce en más años de vida digna. Según el observatorio, los hombres mueren más en casa que las mujeres, y lo hacen con más calidad de vida y mejor cuidados. Ellas, en cambio, lo hacen habitualmente en residencias, sin una atención tan personalizada, y con grados de dependencia más elevados. La esperanza de vida más larga de las mujeres, por lo tanto, en muchos casos no se traduce en más años de vida digna.

Los informes también indican que las personas solicitantes del grado del reconocimiento de dependencia tienen una edad avanzada: el 54,6% tiene más de 80 años. Entre 2007 y 2018, a la fecha de fallecimiento, la media de edad de las personas valoradas de dependencia es de 85,43 años.

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El Observatorio también destaca que en el 2018, la media de edad de fallecimiento ha incrementado en un 2,9% respecto a la del 2007. Y que la media de edad de las personas valoradas que se encuentran en residencias de ancianos en el momento de su fallecimiento es de 88,53 años (periodo 2015 a 2018).

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Durante la presentación, la consellera de Salud, Alba Vergés, explicó que la Generalitat creó el observatorio a instancias del Parlament para mejorar el acompañamiento a las personas en sus últimos años de vida. Vergés expresó la voluntad del gobierno catalán para facilitar el acceso a los cuidados paliativos a domicilio para los casos que no necesitan atención hospitalaria y con el objetivo de «sacar de los hospitales las personas que no necesitan estar, y que seguro que prefieren estar en casa».

De hecho, respecto a los cuidados paliativos, se estima que aproximadamente un 62% de las defunciones de la población adulta y un 67% de las defunciones en población pediátrica es susceptible de recibir atención paliativa, es decir unas 40.500 personas adultas y unos 200 niños y adolescentes.

La atención paliativa es transversal y se ofrece en todo el sistema sanitario, es decir, en el ámbito de atención primaria, hospitalario y sociosanitario. En este sentido, Salud subrayó que dispone de recursos específicos de cuidados paliativos en todo el territorio catalán (95 equipos del Programa de atención domiciliaria de apoyo -Pades-, unidades de cuidados paliativos -con 409 camas-, 24 equipos de apoyo hospitalarios y 15 equipos ambulatorios) los cuales atienden a aquellas personas que presentan necesidades de atención paliativa complejas. La Generalitat se comprometió a destinar «más recursos económicos y humanos» para fomentar la igualdad de las personas a la hora de afrontar la última etapa de la vida.