El celador de Olot pudo suministrar lejía a 7 ancianos y no sólo a tres

Los peritos psicológicos explicarán hoy en el sede judicial si Joan Vila, en la foto custodiados por varios mossos, sufre algún trastorno
Los peritos psicológicos explicarán hoy en el sede judicial si Joan Vila, en la foto custodiados por varios mossos, sufre algún trastorno

La mayoría de las once víctimas mortales del celador de Olot, Joan Vila, ingirieron medicamentos que no se les habían prescritos y hasta siete ancianos pudieron ser envenenados con líquidos cáusticos y no tres como se sabía hasta ahora. Son las principales conclusiones de las pruebas periciales y que ayer expusieron los expertos en el Palacio de Justicia de Girona ante el jurado popular que debe juzgar al asesino confeso.

Según los peritos de los institutos de medicina legal nacional y de Barcelona, los análisis biológicos demostraron la presencia de hasta siete fármacos diferentes en la sangre de las víctimas. Estas sustancias no habían sido previamente indicadas por los médicos del centro La Caritat de Olot, donde vivían los ancianos asesinados, como parte de su tratamiento. No obstante, los expertos no pudieron determinar qué cantidad de estos medicamentos se llegó a suministrar ni si éstos les causaron la muerte. Sin embargo, por el estado de los cuerpos de las víctimas que estaban muy deteriorados, los peritos no han podido dilucidar qué fue en concreto lo que acabó con sus vidas. Cabe señalar que de las once víctimas, ocho tuvieron que ser exhumadas.

Por otro lado, los médicos forenses que declararon ayer por la tarde apuntaron que el celador pudo suministrar líquidos cáusticos, como lejía, a más víctimas de las que el propio asesino reconoció, en total tres. Según éstos, las autopsias practicadas en otros cuatro ancianos revelaron la presencia de manchas negras en la boca y el esófago que son compatibles con dichas substancias, aunque también con el proceso de necrosis. Vila sí admitió haber utilizados estos productos, así como insulina y medicamentos para acabar con la vida de los ancianos.

Además de estos profesionales, ayer declararon agentes de la Policía Científica de los Mossos d'Esquadra. Según sus testimonios, «se encontró información relevante en uno de los USB: en concreto 39 fotografías que habían sido borradas, que no sabemos cuándo se hicieron ni cuándo se borraron pero que muestran a ancianos en comedores o en el baño». Ningún otro documento pudieron extraer de otras seis memorias externas que analizaron aunque sí descubrieron que el celador se había informado a través de internet sobre cursos de tanatopraxia y tanatoestética. Gracias a la información contenida en el disco duro del ordenador de Vila los agentes pudieron comprobar que el asesino consultó webs de servicios funerarios.