«En 5 o 10 años podríamos tener un fármaco para evitar el párkinson»

Entrevista a Alejandro Iranzo, neurólogo de la Unidad de trastornos del sueño del Hospital Clínico de Barcelona

Alejandro Iranzo

Alejandro Iranzo es neurólogo de la Unidad de trastornos del sueño del Hospital Clínico de Barcelona

–¿Qué entendemos por trastornos del sueño?

–Son aquellas alteraciones que afectan al conciliar el sueño, al quedarse excesivamente dormido durante el día o a hacer cosas anormales durante el sueño. Es decir, aquellas cosas que alteran el que puedas estar durmiendo de una manera plácida y normal durante la noche y estar totalmente alerta durante el día. Existen cuatro tipo de trastornos: el insomnio, la somnolencia diurna, las parasomnias, que es hacer cosas anormales durante el sueño como el sonambulismo, y los trastornos del ritmo circadiano como el jet lag o, por ejemplo.

–¿Cuáles son sus causas?

–Son múltiples. Pueden ser desde genéticas, ambientales como el ruido o los nervios, una depresión o una enfermedad en las que se mueren las estructuras del cerebro que gobiernan el sueño, los medicamentos...

– ¿También hay factores puntuales que condicionan el sueño?

–El irse a dormir debe ser un ritual necesario para todos: cumplir con horarios regulares, estar en un ambiente agradable, evitar emociones y actividad excesiva previamente, no ingerir cenas copiosas con mucho alcohol y dormir una media de 7 u 8 horas diarias son claves. El tema del sueño es un mal endémico en nuestra sociedad, que nos exige estar alerta siempre. Parece que el sueño sea una pérdida de tiempo, pero la verdad es que necesitamos reparar.

–¿Cuáles son los principales trastornos por su incidencia?

–El más frecuente es el insomnio y existen tres tipos: el de conciliación, que es cuando la persona no puede dormir; el segundo sería el insomnio de mantenimiento, que es cuando la persona se despierta varias veces durante la noche y son despertares prolongados de 20 o 30 minutos; y por último, el insomnio por despertar precoz, que es la persona que a las 4 de la mañana ya se despierta y no puede volver a conciliar el sueño. El segundo transtorno por prevalencia es la somnolencia diurna excesiva.

–¿Los tratamientos a estos trastornos son de carácter farmacológico, psicológico...?

–Son múltiples. Para el insomnio tenemos técnicas psicológicas y cuando éstas fracasan recurrimos a los imnóticos. El tratamiento para la apnea es reducir peso o dormir con una mascarilla. Los pacientes con narcolepsia necesitan pastillas estimulantes del sistema nervioso central.

–¿Cómo se diagnostican?

–Los primero es hablar con el paciente y una segunda prueba que tenemos que hacer es un polisomnograma nocturno. Eso es invitar al paciente a dormir una noche en el hospital, ponerle cables en la cabeza, en los ojos y en la barbilla para saber si la persona está dormida y en qué fase del sueño está. También se puede registrar si tiene apnea, con una cánula que se pone debajo de la nariz y unas bandas en el tórax y el abdomen. Así, el diagnóstico se hace hablando con el paciente y con pruebas de sueño.

–¿Cómo repercuten estos trastornos en la salud o bienestar de una persona?

–Pueden provocarle problemas laborales limitaciones familiares, sociales y conyugales.

–Además, hay trastornos que están asociados a enfermedades neurológicas

–Hay una enfermedad que se llama el trastorno de conducta del sueño REM: todos dormimos en la fase REM, fase que se caracteriza porque estamos soñando y estamos paralizados. Si soñamos que estamos jugando a fútbol y damos un puntapié, no movemos la pierna porque estamos paralizados, porque una parte muy pequeña del cerebro le dice al músculo que no se mueva porque está en fase REM. Pero a los pacientes con este trastorno, esta parte del cerebro les funciona mal y cuando sueñan que están jugando al fútbol, dan una patada. Esto pasa en personas de más de 60 años y lo que hemos visto es que cuando los sigues, al cabo de 5 o 10 años, ves que la gran mayoría desarrolla los síntomas típicos de la enfermedad de Parkinson. Es decir que el trastorno de la fase REM es el comienzo de la enfermedad de Parkinson, antes de que se haya declarado. Así, identificando un trastorno del sueño, puedes identificar el párkinson, sería como un diagnóstico precoz y existiría la posibilidad de dar al paciente un tratamiento preventivo que evitaría el párkinson. Lo ideal es encontrar una medicina protectora que evite los síntomas típicos de esta enfermedad.

–¿Qué porcentaje de las personas de más de 60 años con este trastorno desarrollan párkinson?

–A los 5 años de diagnosticar el trastorno de fase REM, el 33% desarrolla párkinson; a los 10 años, es el 75% y a los 15, el 95%.

–¿Qué relación existe entre el párkinson y el sueño?

–En el párkinson se lesionan muchas zonas del cerebro, entre ellas la parte que regula la fase REM, durante la que te dice que has de estar quieto y es una de las primeras partes a las que ataca.

–¿Tras este descubrimiento, cuál es el siguiente paso?

–El primer paso que hemos hecho, por el cual el Hospital Clínico ha sido pionero a nivel mundial gracias al equipo que dirijo, es demostrar que éste trastorno de conducta del sueño REM es el aviso de que se desarrollará el párkinson. El paso que vamos a dar ahora es hablar con las industrias farmacéuticas que tienen medicamentos que podrían ensayarse en estos pacientes.

–¿Qué tipo de fármaco debe ser?

– A los pacientes con trastorno de conducta del sueño REM que aún no tienen síntomas de Parkinson les hemos hecho una biopsia de la glándula submandibular de la saliva, porque del cerebro no la podemos hacer, y hemos visto que ya tienen la proteína que provoca el párkinson, con lo que hemos de evitar que esta proteína suba de la glándula de la saliva al cerebro y se declare la enfermedad. Así, la idea es buscar un medicamento que bloquee esa proteína. Estamos hablando de que en unos 5 o diez años se podría tener este medicamento que evitaría el desarrollo del párkinson.