ERC ataca a Duran por poner peros a la consulta de autodeterminación

Bosch hurga en las diferencias entre el líder de Unió y el presidente de la Generalitat

El portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, ante la biblioteca de su domicilio

Esquerra Republicana está muy interesada en aparecer ante la opinión pública como la gran defensora de la consulta soberanista en Cataluña y, a la vez, pretende poner en evidencia las diferencias que existen en Convergència i Unió respecto al referéndum.

Esquerra Republicana está muy interesada en aparecer ante la opinión pública como la gran defensora de la consulta soberanista en Cataluña y, a la vez, pretende poner en evidencia las diferencias que existen en Convergència i Unió respecto al referéndum. «Lo que no puede ser es que Josep Antoni Duran Lleida lance interrogantes sobre el proceso de autodeterminación y luego tenga que salir el presidente de Cataluña a rehacer sus palabras», afirmó ayer el portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch en una entrevista en Efe.

Esquerra no ve con buenos ojos el acercamiento que Gobierno y Generalitat están ensayando, parte del cual lo está orquestando el propio Duran Lleida, ya que teme que la consulta acabe convirtiéndose en moneda de cambio. Cabe recordar que el líder de Unió ha abierto la posibilidad de posponer la consulta hasta 2016, ya que, en su opinión hay que tener en cuenta las circunstancias políticas (debilidad de CiU), económicas (crisis) y sociales (división) que envuelven el proceso. A ERC le irritan las este tipo de mensajes y, por eso, Bosch se dedicó a subrayar diferencias entre Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida para, al menos, pescar en río revuelto.

Los tiempos

«Ahora mismo desearía que Duran me dijese si quiere o no que la consulta se haga lo antes posible y si pido que sea claro no es tanto por nosotros como por la gente. Que Duran hable claro», insistió el portavoz de Esquerra en el Congreso. Lo cierto es que las opiniones de Duran son bastantes conocidas: defiende la consulta siempre y cuando sea acordada con el Gobierno –es decir, legal– y no tiene urgencias respecto a su celebración.

La parsimonia de Duran respecto a la consulta contrasta con la celeridad que ERC quiere imprimir al proceso. Hace pocos días, el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, se ofreció a entrar a gobernar la Generalitat –tal y como CiU desea– con la condición de que Mas pusiera fecha a la consulta. El president, como era de esperar, no recogió el guante. En todo caso, los republicanos lograron aparecer una vez más como los más interesados en la precipitar la consulta de autodeterminación, a pesar de que el acuerdo de gobernabilidad firmado por CiU y ERC señala el año 2014 como fecha límite.

En realidad, nada hace pensar que la consulta pueda convocarse este mismo año, ya que el proceso está francamente verde y, sobre todo, porque la Generalitat gobierna en un contexto de enorme debilidad. Sus finanzas atraviesan dificultades muy graves y, además, CiU no dispone de mayoría en el Parlament. Ninguno de estos factores favorece a Mas para lanzarse a celebrar la consulta, ya que para la Generalitat es imprescindible en este momento la ayuda del Gobierno y el Gobierno es beligerante con el soberanismo.

Mas acudió la pasada semana al palacio de la Moncloa para entrevistarte con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y pedirle encarecidamente que relaje el objetivo de déficit autonómico (0,7 por ciento respecto al PIB este año). El presidente de la Generalitat tiene bastantes números de salirse con la suya en este sentido, pero quizás tenga que disminuir su nivel de conflictividad con el Gobierno.

Duran encaja a la perfección en el esquema de buscar una mayor cooperación con el Gobierno, pero ERC no quiere oír ni hablar del asunto porque considera que es perder el tiempo. Su objetivo es planterar la independencia en una consulta sin matices, sin segundas ni terceras opciones. «Nos gustaría saber si le parece bien la pregunta directa que proponemos nosotros para la consulta», planteó Bosch al portavoz de CiU.