La Beckett abre su nueva casa

La sala alternativa se establece en su emplazamiento del Poblenou y estrena la obra «La desaparició de Wendy», de Josep María Benet i Jornet

La sala alternativa se establece en su emplazamiento del Poblenou y estrena la obra «La desaparició de Wendy», de Josep María Benet i Jornet.

Amantes del teatro, la nueva etapa de la Sala Beckett ya está aquí. El teatro fundado hace 27 años por el dramaturgo José Sanchis Sinisterra se ha hecho mayor, le ha crecido barba hipster y ahora, en su nuevo emplazamiento en la calle de Pere IV en el Poblenou, quiere se el gran faro proyector de lo bueno y mejor de la creación contemporánea. Lejos quedan ya sus dolores de cabeza por culpa de Nuñez y Navarro, dueños del edificio de su antigua sede en Gracia, que les forzó a acelerar la búsqueda de un nuevo espacio más grandes y resolutivo para realizar su ambicioso proyecto, que incluye exhibición, pero también producción, y sobre todo formación, la fuerte raíz que les ha permitido acercarse a la experiencia teatral de manera integral.

El director de la Sala Beckett, Toni Casares, se mostraba ayer eufórico y emocionado al presentar de forma oficial esta nueva etapa, que quiere sublimar los titánicos esfuerzos hechos en aquellos pioneros años 80, sin recursos, pero llenos de pasión, a la hora de dar cabida a los nuevos dramaturgos catalanes, así como presentar el gran talento internacional. «Queremos seguir promoviendo el teatro contemporáneo, con sentido crítico y con espectáculos que conecten con el tiempo y la sociedad que lo acompañan», afirmó Casares, que aseguró que intentarán esquivar la precariedad para trabajar en las mejores condiciones

Benet y Jornet en los ensayos

La propuesta de la nueva Beckett se apoyará en cuatro ejes: creación, formación, pensamiento y debate y apoyo a la autoría dramática. Para ello contará con una sede con más de 3.000 metros cuadrados, con pequeñas salas de entre 200 y 250 localidades para potenciar el teatro de proximidad y de pequeño, mediano formato. El presupuesto será aproximadamente de dos millones de euros, de los que la mitad vendrán de subvenciones de la Generalitat y el Ayuntamiento, todavía en proceso de negociación.

La obra quedará mañana el pistoletazo de salida a la sala es «La desaparició de Wendy», una obra escrita por Josep Maria Benet i Jornet en 1973, que se une así en la cartelera a la recuperación de «Revolta de Bruixes», en el Lliure. En este caso, la obra nos traslada al corazón de una compañía de teatro que está a punto de empezar una representación infantil de Peter Pan. Los problemas técnicos con los decorados y los conflictos personales les impulsarán a hacer cambios en la obra, incluído en el repertorio.

Benet i Jornet está considerado el padre de toda la nueva generación de dramaturgos catalanes y por eso tenía mucho sentido empezar con una obra suya. Aquejado de alzheimer, el dramaturgo pudo asistir a uno de los ensayos de la obra. Oriol Broggi dirige a un elenco que incluye a Joan Anguera, Diana Gómez, Mar del Hoyo, Antònia Jaume, Xavier Ripoll, Josep Sovrevals y Armand Villénrdar. La pieza indaga de forma divertida y desacomplejada la patología de muchas personas de no querer hacerse mayor, así como un homenaje al teatro.