La reanudación del tren entre Manresa y Tarrasa puede tardar dos semanas

La Asociación de Promoción del Transporte Público apunta a la «falta de mantenimiento» en el tramo de Vacarisses

Un día después del mortal descarrilamiento de un tren de la R4 de Cercanías en Vacarisses, con un balance de un fallecido y 49 heridos de diversa consideración, los Mossos d’Esquadra seguían investigando las causas exactas del accidente, a través de la caja negra recuperada.

Un día después del mortal descarrilamiento de un tren de la R4 de Cercanías en Vacarisses, con un balance de un fallecido y 49 heridos de diversa consideración, los Mossos d’Esquadra seguían investigando las causas exactas del accidente, a través de la caja negra recuperada. No obstante, todo apunta a que el motivo fueron las fuertes lluvias caídas en la zona en las últimas semanas, que habrían facilitado el desprendimiento de rocas. El juzgado pidió cuatro informes para llevar a cabo su investigación.

El tren constaba de seis vagones. Los cuatro primeros fueron los que se salieron de la vía, y los dos de delante fueron los más perjudicados. De hecho, de ellos salió disparado la única víctima mortal, un hombre de 36 años. Después del accidente, los técnicos empezaron a trabajar, por turnos pero sin descanso, con el primer objetivo de retirar los 430 metros cúbicos de rocas y piedras que cayeron encima de la vía.

El siguiente paso será despejar la vía para poder reanudar el servicio entre Manresa y Terrassa, ahora cortado. De momento, el trayecto se realiza por carretera, con unos autobuses facilitados por Renfe. También se restableció por completo el tráfico en la zona, ya que la C-58 quedó cortada temporalmente después del accidente.

El problema es sacar el tren de la vía. No hay fecha fija aún para saber cuando ocurrirá, pero se estima en unas dos semanas. El tramo del accidente es muy estrecho, lo que en el argot ferroviario se considera una trinchera, por lo que, por una parte, las tareas de rescate y evacuación de los pasajeros resultaron complicadas.

Por otra, es una tarea casi imposible sacar los convoyes de la vía con grúas, por lo que se optará por medios alternativos. Esto significa que se van a desballestar los vagones en trozos, para facilitar el trabajo, aunque durará días.

El presidente de la Asociación de Promoción del Transporte Público (PTP), Ricard Riol, señaló ayer a LA RAZÓN que quizá «el problema es que falta un mantenimiento preventivo, estamos lejos de ello». A diferencia de la opinión de algunos políticos catalanes, Riol no cree se trate de falta de inversión, sino más bien que «se tendrían que revisar los protocolos de mantenimiento». Recordó que en 2016 ADIF invirtió 400.000 precisamente en la zona del accidente, y que CC OO denunció que desde 1999 se han perdido 1.600 puestos de trabajo en el sector ferroviario de Cataluña.

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, abrió una investigación de oficio sobre las causas del descarrilamiento. Informó de que en julio de 2018 ya abrió una investigación sobre los deslizamientos de tierras y desprendimientos de rocas en las líneas férreas y todavía no ha recibido la información de la Generalitat.