Los Mossos desalojan a los estudiantes de la UB que protestaban contra los recortes

El rectorado y los encerrados se acusan de actuar con excesiva violencia

La Razón
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Barcelona- La protesta, en forma de encierro, de estudiantes y profesores de la Universidad de Barcelona (UB) contra los recortes acabó ayer de forma violenta y aparatosa. Apenas un día después de ocupar el rectorado de la UB, los Mossos d'Esquadra desalojó –de malas maneras, según explicaron profesores y estudiantes– a la cincuentena de personas que protestaba por los recortes presupuestarios previstos en la UB para este año, que suponen una rebaja de 2,4 millones de euros en el capítulo de gastos del personal docente e investigador y de 1,6 millones para el personal de administración y servicios, según la Plataforma Unitarua en Defensa de la Universidad Pública.

Disgustado con el rectorado por ordenar un desalojo en un espacio como la universidad, «donde debería primar el diálogo y la negociación», Jaume del Campo, uno de los profesores que apoya la protesta, denunció la excesiva violencia con la que actuaron las fuerzas policiales.

Los estudiantes y profesores desalojados improvisaron una rueda de Prensa, tras la intervención de los Mossos d'Esquadra, para denunciar las malas maneras con las que se llevó a a cabo la operación. Una de las estudiantes, Paloma Ferro denunció la «violencia» con la que actuaron los agentes, que además, «insultaron, se rieron y maltrataron» a los desalojados. Según detalló la estudiante, los antidisturbios les doblaron con excesiva fuerza los brazos para echarlos del rectorado, algunos metieron los dedos en los ojos de los estudiantes e, incluso, hubo algunos manifestantes que salieron con «morados» en el rostro que el jueves, al entrar en la universidad, no tenían.

El letrado miembro de la Comisión de Derecho Humanos del Colegio de Abogados, Jaume Asens, expuso su «preocupación» por el uso de la fuerza empleado en el desalojo de profesores y estudiantes, un recurso «al que sólo se debería recurrir cuando faltan vías de entendimiento». Asens denunció que «no se ha dialogado con los encerrados». En cambio, la secretaria general de la UB, Isabel Miralles, aseguró que se tuvo que recurrir a la Policía «una vez agotadas todas las vías de diálogo con estudiantes y profesores ante la violencia que emplearon los encerrados con los miembros del gobierno».

Miralles denunció que los desalojados impidieron que el consejo de gobierno se reuniera bloqueando las escaleras de acceso al rectorado. Explicó que «nos dieron empujones y vivimos una situación de violencia», porque «no nos dejaron desarrollar nuestras funciones».