Los Mossos piden poder usar pistolas eléctricas sin control «estricto»

Representantes sindicales argumentan que con este tipo de armas se podrían haber evitado casos como los de Benítez y Bayard

El uso de las pistolas eléctricas es una vieja demanda de los Mossos
El uso de las pistolas eléctricas es una vieja demanda de los Mossos

Es una vieja reivindicación de los Mossos d’Esquadra. Es la autorización del Parlament para que los agentes de la Policía Autonómica puedan utilizar las pistolas eléctricas, llamadas también «taser», en casos de reducciones complicadas, es decir con personas alteradas o fuera de control, o que hayan consumido demasiado alcohol y drogas.

Buena parte de los representantes de los sindicatos de los Mossos comparecieron ayer en el grupo de trabajo del Parlament, que actualmente está evaluando si es adecuado o no el uso de este tipo de armas. Las pistolas eléctricas, utilizadas en otros países, no causan ninguna lesión física, pero sí que duermen al receptor de los disparos. El cuerpo pide poder utilizar las «taser» sin regulación «estricta».

Pese a que a la conselleria de Interior no es contraria al uso de las pistolas eléctricas, siguen existiendo algunas diferencias. Cabe destacar que la cúpula de los Mossos se alinean con el departamento. El principal escollo es que la casi mayoría de los sindicatos piden que no se limite el uso de este tipo de armas a los jefes de turno de cada comisaría, sino que se distribuyan también a agentes vinculados a la seguridad ciudadana.

Condiciones del Síndic

El otro frente abierto es con el Síndic de Greuges. El Defensor del Pueblo pide limitaciones con las «taser», amparándose en las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos para desaconsejarla en personas vulnerables, con dolencias cardíacas, problemas mentales o bajo los efectos del alcohol o las drogas.

La reunión del grupo de trabajo parlamentario llegó, casualmente, en la misma semana del juicio celebrado contra un total de ocho agentes de los mossos, por la muerte de Juan Andrés Benítez en el barrio del Raval después de ser reducido. El caso provocó una gran polémica, en muchos ámbitos, que aún dura. Los representantes sindicales aludieron a este suceso, y también al del actor Alfonso Bayard, que tenía brotes psicóticos, para argumentar que quizá con el uso de las pistolas eléctricas se podrían haber evitado estas muertes.

El secretario general del Sindicato de Mandos de los Mossos d’Esquadra (Sicme), Jordi Dalmau, fue el que reclamó que el uso de este tipo de pistolas «no sea estricto», porque pese a que debe haber «marcos legales clarísimos», se entiende que «no se puede regular cada situación».

Cabe recordar que en febrero, el conseller de Interior, Jordi Jané, aceptó una propuesta de la CUP, para debatir en términos «políticos y no policiales» la compra de 130 pistolas eléctricas, por lo que se frenó la adquisición de este tipo de armas, lo que finalmente causó el actual debate.