Los presupuestos de 2019, nuevo campo de batalla entre independentistas

ERC busca pactar con los «comunes» y el PSC, mientras que JxCat sólo extiende el acuerdo a la CUP y amaga con nuevas elecciones si no lo logra

El vicepresidente económico del Govern, Pere Aragonès, ayer. Foto: Efe
El vicepresidente económico del Govern, Pere Aragonès, ayer. Foto: Efe

ERC busca pactar con los «comunes» y el PSC, mientras que JxCat sólo extiende el acuerdo a la CUP y amaga con nuevas elecciones si no lo logra.

La negociación de los presupuestos de 2019 puede convertirse en el termómetro de la política catalana y marcar el devenir de la legislatura, además de volver a poner sobre la mesa las diferencias estratégicas entre Junts per Catalunya y Esquerra, los dos partidos del Govern. El grupo parlamentario de Quim Torra y Carles Puigdemont apuesta por convocar elecciones si no logra pactar las cuentas con la CUP, su socio «preferente»; mientras que los republicanos quieren abrir el pacto a los «comunes» y el PSC con el objetivo de fondo de ensanchar la base del soberanismo y alargar la legislatura. Dos caminos completamente opuestos que pueden convertir los presupuestos en el nuevo campo de batalla independentista.

«Las reflexiones del president siempre son interesantes, pero yo creo que no hará falta que se lo tenga que llegar a plantear, porque tendremos presupuestos aprobados por el Parlament, seguro», aseguró ayer el vicepresidente económico, Pere Aragonès, sobre el amago de Torra de dimitir si no cuenta con el apoyo de la formación antisistema. En una entrevista a Efe, el republicano dejó claro además que su ofrecimiento se extiende al resto de formaciones: «El contenido de los presupuestos permitirá ir mucho más allá, y nosotros nos dirigiremos a todo el arco parlamentario.

En la misma línea, la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, habló de aprobarlos «con una amplia mayoría», un deseo que dista mucho de los «70 diputados independentistas» a los que Torra se refirió el viernes. «Siempre hemos dicho que este proyecto es de 70 diputados independentistas y nos gustaría que los presupuestos pudieran salir adelante con la CUP», aseguró el president el viernes.

La intención de fondo de Esquerra es poner freno al coqueteo de Junts per Catalunya con un posible adelanto electoral. «Unas nuevas elecciones en el mejor de los casos nos volverían a dar una mayoría independentista que ya tenemos. Yo no le veo el sentido», aclaró Pere Aragonès contradiciendo así al entorno de Puigdemont, que recuerda la potestad de Torra de convocar elecciones a partir del 27 de octubre.

De hecho, la estrategia de JxCat pasa por mantener la escalada de tensión con el Gobierno de Pedro Sánchez y aprovechar el impulso de la Diada y del primer aniversario del 1-O para jugar con la posibilidad de adelantar unas elecciones que incluso podrían hacerlas coincidir con el juicio a los dirigentes independentistas presos.

El tercer actor en discordia, la CUP, entra de lleno en este nuevo campo de batalla al pedir al Govern «un giro de 180 grados» para aprobar las cuentas. En una entrevista en Rac 1, la portavoz de la formación antisistema, Laia Estrada, aseguró ayer que Junts per Catalunya y Esquerra no pueden pedir «un sacrificio soberanista para aplicar medidas neoliberales», y calificó la gestión de la Generalitat como un «procesismo 2.0» que acata las resoluciones judiciales

Además, Estrada reiteró que la CUP tiene poco margen de maniobra de cara a los presupuestos y recordó que los antisistema permitieron la investidura de Torra, pero que estarán en la oposición mientras el Govern no muestre signos de ruptura con el Estado.

El último elemento a tener en cuenta es la renovada presión de los Comités de Defensa de la República, que piden a la CUP mano dura con el Govern.