Margarida Xirgu, 50 años sin el mito

En el 50 aniversario de su muerte se han programado exposiciones con material inédito, lecturas dramatizadas, monólogos y conferencias de expertos en torno a su figura

En el 50 aniversario de su muerte se han programado exposiciones con material inédito, lecturas dramatizadas, monólogos y conferencias de expertos en torno a su figura

En 1914, un joven aspirante a actor de nombre Xavier Oriol Ezquerro vio a Margarida Xirgu interpretar el papel de un limonero de forma tan extraordinaria que nadie podía decir que no era un limonero de verdad. «Es que es un limonero de verdad», insistió su padre, confundido, pero Xavier Oriol se rió de su ignorancia, aplaudiendo a rabiar el extraordinario talento de la actriz. Ese era el efecto de la Xirgu a principios del siglo XX en todos los amantes de teatro. Nunca los escenarios catalanes habían conocido un talento como aquel. Oriol después vio a la actriz interpretar a un Guardia Civil tan bien que permitió que éste se lo llevase a la comisaría y que le encerrase en un calabazo con el peligroso Miqui «Tres Garrotes» Otero. «¡Dios, cómo lo hace, es usted mágica, maravillosa», le dijo al célebre ratero, que le dio una paliza que le dejó sin un ojo. «Al menos me queda uno para seguir viendo a la Xirgu», lloró Oriol, besando la mano al doctor que tan bien estaba interpretando la actriz. «Hijo, tienes un problema gordo», le dijo su padre cuando le llevaron a su casa, pero Oriol le dio tal bofetada que todavía resuena en todos los psiquiátricos y asilos del mundo. «Nadie llama gorda a la Xirgu», exclamó, pero en seguida se avergonzó de sus actos. ¡Qué he hecho!, exclamó para sí temblando. «Perdone, mi señora, me ha vuelto a confundir, creía de verdad que era mi padre», dijo y aquella noche soñó que estaba en el Teatro Romea y él era Romeo y Margarida Xirgu interpretaba al veneno y tan bien que moría feliz y satisfecho, lleno de amor, por el poder del teatro.

La admiración por los grandes actores puede llegar a la patología, pero nunca con más razón de ser que cuando Margarida Xirgu era la estrella absoluta de los teatros. De eso hace mucho tiempo, claro, pero la memoria de sus hazañas sigue muy viva. Incluso hay muchos, y no es broma, que aseguran que su fantasma todavía deambula por el Romea. El pasado 25 de abril se celebrara el 50 aniversario de la muerte de la actriz, lo que sirve ahora de excusa para homenajear a la actriz con toda una serie de acots, publicaciones, monólogos, exposiciones y demás eventos culturales en lo que se ha bautizado como Año Margarida Xirgu.

De esta forma, la célebre actriz catalana, que tras la Guerra Civil se exilió en América del Sur, estableciéndose en Uruguay, volverá a ocupar el primer plano del foco mediático. La comisaria del Año Xirgu, Ester Bartomeu, junto con la directora general de Cooperación Cultural, Àngels Ponsa, y el sobrino nieto de la intérprete, Xavier Rius Xirgu, presentaron ayer los principales actos del homenaje cuyo objetivo principal es que los más jóvenes puedan conocer esta figura, considerada como la actriz favorita y cómplice de Federico García Lorca.

La celebración transcurrirá bajo el lema: «La actriz y la mujer», intentando poner énfasis en la vertiente profesional y personal de la actriz. «Ella no era muy consciente de su feminismo, pero fue transgresora en muchas cosas. Se casó dos veces, no tuvo hijos, atravesó el Atlántico, salió al escenario con el vientre desnudo y descalza y lo hizo por convicción», señaló ayer Bartomeu. Su sobrino nieto, que no la llegó a conocer personalmente, pero que durante años mantuvo correspondencia con ella, aseguró ayer que su tía era una mujer que nunca paró de reflexionar sobre su oficio, que le gustaban los personajes difíciles y que nunca se sentía satisfecha.

Emotivas actividades

Entre las actividades figuran una exposición itinerante con material inédito de la actriz, una muestra en la Sala Dalmau con dibujos de gente como Rafael Barradas o García Lorca; lecturas dramatizadas, la presentación de un monólogo en noviembre en el Teatre Nacional de Catalunya por parte de una de sus discípulas, Estela Medina, charlas, conferencias, la proyección de la película «La Xirgu», de Silvia Quer y la apertura de una cuenta en Instagram en la que se volcarán diferentes píldoras audiovisuales de la mano de diferentes actores.