Marta Robles recupera el mito y la pasión novelada de Luisa Casati

Carlos Creuheras presentó ayer a Marta Robles, Carles Sans y Fernando Marías en Passage
Carlos Creuheras presentó ayer a Marta Robles, Carles Sans y Fernando Marías en Passage

Por unos minutos, el mito de Luisa Casati, una de las mujeres más fascinantes de la primera mitad del siglo XX, se instaló anoche en las calles de Sarrià. Ese milagro lo hizo posible la escritora y periodista Marta Robles quien presentó su última obra, «Luis y los espejos», obra con la que ganó el último Premio Fernando Lara de Novela que otorga la Editorial Planeta.

El acto, que tuvo lugar en el establecimiento Passage, en pleno corazón del barrio barcelonés, fue una oportunidad para poder conocer algo más de Casati y de cómo está se ha convertido en tema literario del más reciente trabajo de Robles. Para ello la autora también contó con la complicidad del escritor Fernando Marías y del actor Carles Sans.

Ante un concurrido auditorio, Robles habló de su novela como «una inducción a que todos nos miremos en el espejo». Para ello relata dos historias. Por un lado está la de Luisa Aldazábal, una mujer actual que tras pasar unos tres meses en coma trata de darle un giro importante a su vida. Por el otro está el relato sobre la que fuera Marquesa de Casati, una excéntrica mujer que lo dio todo por las artes y que fue amante del escritor italiano Gabriele D'Annunzio. Dos historias que acabarán uniéndose.

La escritora explicó que la historia le llegó cuando Fernando Marías le encargó un relato sobre el mito de don Juan, decidiendo unir en un café de Venecia a los cinco autores que habían tratado al gran seductor: Tirso de Molina, Mozart, Molière, Byron y Zorrilla. «Necesitaba a alguien que fuera la mujer más maravillosa del mundo. La encontré en Casati quer era una mujer que medía 1,84, tenía ojos verdes esmeraldas, rizos y labios rojos y paseaba casi desnuda acompañada de dos guepardos. Me quedé impactada y a partir de allí estuve un año viviendo con ella, entregada a ella», recordó Robles, descubriendo que su protagonista fue musa de artistas hasta el punto de ser la tercera mujer más retratada de la historia, gracia a artistas como Man Ray, Adolph de Meyer o Giovanni Boldini.

Marías, por su parte, reconoció que en un primer momento pensó que se trataba de «un personaje inventado», que ha acabado formando parte de «una novela que trata del deseo y de cómo poder recuperarlo». Por su parte, Sans aplaudió la capacidad de «Luisa y los espejos» para «atraparme en cuanto la empecé a leer. Pensaba en acometer una lectura rápida, pero tuve que hacerlo despacio porque me interesaba y disfrutaba con cada página de la novela».