Mas busca diálogo con el Gobierno para convocar la consulta en 2014

El equipo de Artur Mas está poniendo «toda la carne en el asador» para negociar con Rajoy
El equipo de Artur Mas está poniendo «toda la carne en el asador» para negociar con Rajoy

Por llorar que no quede, porque quien no llora no mama. Aunque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le dijera a Artur Mas, durante la reunión que tuvieron en La Moncloa el pasado mes de marzo, que no tiene intención alguna de permitir a Cataluña celebrar una consulta soberanista, la Generalitat no ha renunciado todavía a pactar un referéndum de autodeterminación con el Estado.

El portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, aseguró ayer que «estamos poniendo toda la carne en el asador para ver si se puede negociar con el Gobierno la convocatoria de una consulta». Si bien no quiso dar muchos detalles, admitió que hay contactos entre ambos ejecutivos para abrir vías de diálogo.

Carta al presidente

Estos intentos para que el Gobierno se avenga a negociar la consulta soberanista son previos a que Mas envíe la famosa carta a Rajoy para pedirle formalmente diálogo sobre el derecho a decidir. El envío se hará la semana que viene e incluirá el informe que en los próximos días presentará el consejo asesor de la transición nacional sobre las fórmulas legales para preguntar a los catalanes acerca de su futuro.

El presidente del Gobierno ya dijo en su día que leería la carta en cuestión pero que no cambiaría un ápice su postura sobre el proyecto soberanista. A Mas ya le interesa escenificar que ha pedido permiso a Rajoy y se ha dejado la piel para negociar una consulta pactada para luego rentabilizar el «no» del Gobierno y dar un acelerón al proceso soberanista, que va madurando en la cocina convergente.

Mientras la Generalitat y el Parlament trabajan en las fórmulas sobre cómo celebrar la consulta, el secretario general en funciones de CDC, Josep Rull, sorprendió hace dos días al poner una fecha a la convocatoria: el segundo semestre de 2014. Ayer ya había quien la situaba en septiembre, coincidiendo con la histórica Diada que conmemorará los 300 años de la caída de Barcelona ante las tropas de Felipe V. Y mientras unos se frotaban las manos, desde Bruselas, el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, alertaba a su socio de que no puede fijar la fecha de la consulta unilateralmente, con el argumento de que la convocatoria debe ser pactada al menos entre CiU y ERC. Duran admitió que le sorprendieron las palabras de Rull, más cuando el president de la Generalitat siempre ha dicho su compromiso es intentar sumar al acuerdo «a cuantas más fuerzas políticas mejor». Este mismo argumento dio el portavoz del gobierno catalán cuando se le preguntó que cuándo tenía intención la Generalitat de convocar la consulta. Homs, desde una postura más institucional, echó el freno de mano y alegó que el ejecutivo está centrado en abrir vías de diálogo con Rajoy para negociar una consulta pactada. Insistió en que antes de hablar de fechas es prioritario sumar adhesiones y diseñar el futuro estado catalán.