Mas convocará elecciones si las bases de la CUP rechazan su investidura

CDC pide a los anticapitalistas que sepan aprovechar la debilidad que atraviesa el Estado

Artur Mas tuvo que hacer ayer dos maniobras para evitar que el enfado de los sectores afines a CDC vaya en aumento debido a las cesiones que ha realizado a la CUP para poder ser investido presidente de la Generalitat. La primera consistió en reivindicar la cultura de pacto para combatir la percepción de una genuflexión humillante ante los anticapitalistas. «No se puede igualar el pacto a una bajada de pantalones», subrayó. La segunda maniobra la dejó en manos del número dos de CDC, Josep Rull, quien aseguró que si la asamblea de la CUP rechaza este domingo el preacuerdo para investir a Mas será inevitable la convocatoria de unas nuevas elecciones.

«Me costaría mucho entender que desaprovechara esta oportunidad tan trascendente. Estamos preparado por todo. Si es que no, tendríamos que ir a un escenario de elecciones pero sería desaprovechar una oportunidad histórica: la mayoría independentista aquí y la debilidad en Madrid», afirmó ayer Rull en una entrevista en La Xarxa.

Las palabras del número dos de CDC desmienten las tesis del número uno de Junts pel Sí, Raül Romeva, quien dio a entender que un rechazo de la asamblea de la CUP sería analizado por su coalición con el propósito de examinar todas las alternativas que hay antes de que la convocatoria de elecciones sea automática (el 9 de enero, fecha límite para la investidura).

Lo cierto es que en Convergència y en el entorno del partido soberanista cunde la desesperación porque entienden que ya no se puede llevar más lejos la rifa de la presidencia de la Generalitat ante un partido que, al fin y al cabo, es el más pequeño del Parlament con solo diez diputados. Los convergentes no se atreven a pronosticar el desenlace de la asamblea de la CUP, pero prefieren prepararse para el peor de los escenarios.

«Tampoco dramaticemos», dijo Rull sobre unas nuevas elecciones. «Pero sería una pérdida de unos activos que ahora sí tenemos: el 48 por ciento de los votos y 72 diputados, es decir, una mayoría independentista».

Aunque nadie se atreve a pronosticar el resultado de una votación en la que participarán 3.577 militantes de la CUP y de la Crida Constituent. «Hemos hecho todos los esfuerzos posibles. No hay candidato alternativo y punto», añadió Rull sobre la eventual sustitución de Mas como presidente de la Generalitat.

Hay algunos indicios que no sugieren un final feliz para el líder de CDC. El primero es que destacados rostros de la CUP, los diputados Antonio Baños y Anna Gabriel, expresaron ayer mismo sus reticencias respecto al documento final que votará la asamblea de la CUP. «Los recursos que propone Junts pel Sí para el plan de choque social son muy escasos para lo que la CUP plantea», afirmó Baños, en alusión a los 270 millones que contiene la oferta de gobernabilidad.

El dirigente de la CUP matizó que la propuesta no es un texto consensuado, sino un texto de JxSí en el que la CUP ha añadido aspectos para ampliarlo: «Lo hemos recibido de ellos y hemos participado. Hay muchas cosas que la CUP ha aportado y que ellos han integrado».

Baños dijo que las negociaciones han servido a la CUP para «intentar ampliar la oferta» de JxSí, que los militantes de la CUP votarán en la asamblea nacional del 27 de diciembre. «Teníamos la obligación de, en vez de recibirla y llevarla a valorar tal cual, lo que sería políticamente poco inteligente y poco útil para el país, ver cómo se podía ampliar», dijo.