No cazaré pokémons

La Razón
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A mis habituales alergias veraniegas hacia los pelmazos, cursis, maleducados y malrolleros trascendentes, se une este año la de los cazadores de pokémons, como se me acerque algún pesado con intención de pillar uno de esos bichos en mi hombro, doblo «La Razón» que es un periódico sólido y le cazo un dinosaurio en su cabeza.

Inicio el periodo vacacional sin gobierno estable, ni ultimada la lista de fichajes del Español, da igual, pienso dormir a pierna suelta como siempre con mi método infalible, escucho el Himno de la Legión y luego leo sentencias de lo contencioso-administrativo que me importan un bledo. Siempre duermo bien fruto de esa tranquilidad que me reconocen hasta quienes se dedican a ponerme verde en las redes sociales cada vez que hablo por la radio. Quizás porque de casta le viene al galgo, ya he explicado que hace años llamó un tipo a mi casa diciendo que me iban a matar, mi madre le contestó muy educadamente que si no dejaba el nombre lo lamentaba mucho pero no podría darme el recado. Así que ya lo saben lo que digan, lo que piensen, lo que opinen de mí me trae al pairo.

En fin que el verano es para la familia y los amigos, por eso lo empezaré como es tradición con la fiesta de Pachi que acaba en un hermanamiento de lo más divertido entre suburenses y sanahujinos, gracias a la hospitalidad de mis amigos Higini y Carmen. Luego vendrá José Luis que sabe de toros más que el mismísimo que José Tomás, y después Raúl un tipo sensacional que le echa a la vida más cataplines que un Tercio de la Legión cabra incluida.

A lo dicho cazadores de pokémons, cursis, pelmazos, maleducados y transcendentes abstenerse del trato conmigo al resto les desea unas buenas vacaciones este español, heterosexual, perico, fumador de puros y bebedor de gintónics.