Puigdemont llama a hacerse respetar ante dragones feroces

El president exprime la metáfora que convierte a la fiera en el Estado que ataca a Cataluña. La oposición le reprocha que busque confrontación

Los consellers siguen desde la balconada de la galería gótica la tradicional bendición de rosas
Los consellers siguen desde la balconada de la galería gótica la tradicional bendición de rosas

El president exprime la metáfora que convierte a la fiera en el Estado que ataca a Cataluña. La oposición le reprocha que busque confrontación

Al dragón de Sant Jordi, le pasa como al lobo de la Caperucita Roja, su historia se ha dibujado y contado tantas veces, que los niños acaban por cogerle cariño. No sucede lo mismo con los políticos, que siguen viéndolo como el feroz y cruel monstruo que quería devorar a la princesa del cuento. Año tras año, el president de la Generalitat de turno utiliza la figura legendaria del dragón para advertir de los males y peligros que amenazan a Cataluña. Desde que Pasqual Maragall se enzarzó con la reforma del Estatut, el dragón es el Estado que amenaza los proyectos del gobierno catalán. Hace un año, Artur Mas apelaba a la «heroicidad» para hacer frente a «los dragones que no respetan a Cataluña y su voluntad de gobernarse». Y este año, su sucesor, Carles Puigdemont, hacía un discurso similar. Llamó a los catalanes a «hacernos sentir y respetar ante los dragones feroces que nos quieren atenazar».

Un día antes de estrenarse la sexta temporada de Juego de Tronos, el ex alcalde de Girona, donde se han rodado algunos episodios, describió un dragón atroz como los que aparecen en la serie.

Pese a que en el discurso institucional evitó alusiones directas a la relación de la Generalitat con el Gobierno, más después de la reunión con Mariano Rajoy esta semana, no había que ser muy tenaz para ver en el dragón «feroz» del que habló Puigdemont al Estado. Así lo entendió la oposición que reprochó al president de la Generalitat que buscara la confrontación un día que debería estar por encima de todas las ideologías.

Para plantar cara a la fiera, Puigdemont propuso dotarse de «argumentos, diálogo, comprensión y, sobre todo, de estima hacia todos». Además de dragones feroces, habló también de Sant Jordi como una festividad «para reivindicar la lengua y la cultura catalana», que «aún necesitan una clara defensa». Aunque no todo fueron metáforas y reivindicaciones. El president tuvo unas palabras para los refugiados.

Sin embargo, a la oposición le llamó más la atención el feroz dragón. El líder del PP, Xavier García Albiol, tiró de expresión «pujoliana» para reprochar al president que no tocaba hacer un discurso de confrontación. Lo mismo opinó la líder de Ciutadans en Cataluña, Inés Arrimadas. Aunque puestos imaginar quién es el dragón feroz, el socialista Miquel Iceta señaló la intolerancia, Albert Rivera, la corrupción y Lluís Rabell, las medidas antisociales.

Tras la misa oficial en el Palau de la Generalitat, Puigdemont, paseó con su familia hacia plaza Cataluña, en el que no faltaron «selfies». Al llegar, brindó con la ANC por «la república catalana».