Sant Pau recupera su brillo tras la colaboración entre administraciones

En un tiempo en que los choques entre administraciones son constantes, sobre todo desde que se puso en marcha el proceso soberanista en Cataluña, todavía hay ocasiones en que los poderes públicos hallan motivos para felicitarse por sus ejercicios de colaboración. Dirigentes de todos los niveles de la administración (local, autonómica, estatal y europea) se dieron ayer cita en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau para celebrar la inauguración de un centro que, a partir de ahora, se ocupará del conocimiento, investigación y desarrollo y aparcará definitivamente su labor hospitalaria.

Con motivo de la inauguración de la rehabilitación de la joya modernista se reunieron la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding; el presidente de la Generalitat; la ministra de Fomento, Ana Pastor; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; y el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach. A su llegada no pudieron evitar los abucheos de decenas de manifestantes que protestaban por los recortes en Sanidad y la subida del precio de los transportes.

La rehabilitación del recinto, considerado patrimonio oficial por la Unesco, ha costado cuatro años de obras y 72 millones de euros. Tal y como desglosó la titular de Fomento, 13,7 milliones de Euros han corrido a cargo de los programas «1,5% Cultural» y de Rehabilitación arquitectónica aunque la aportación estatal se eleva a 27,9 millones (cerca del 35 por ciento de total) porque han intervenido varios ministerios. Otros 22,4 millones han salido de la Fundación Privada Hospital de la Santa Creu y Sant Pau. Hay que sumar los 16 millones del Programa europeo FEDER, los 4,7 millones de la Generalitat, los 1,2 millones del Ayuntamiento de Barcelona, y los 400.000 euros de la Diputación de Barcelona. Finalmente, el Fondo Estatal de Inversión ha puesto 5,7 millones.

No es extraño, por tanto, que la ministra Pastor, elogiara el trabajo colectivo en momentos donde la cooperación institucional brilla por su ausencia demasiado a menudo. «Vamos a seguir colaborando, porque de esa colaboración seguimos beneficiandonos todos», dijo. El alcalde Trias le dedicó a Pastor unas palabras de agradecimiento: «Siempre la tenemos a punto para ayudarnos».

La huella del proceso catalán

La rehabilitación debía ser el principal motivo de la reunión pero en algunos momentos pasó a segundo plano, dejando espacio para el «problema catalán». Hace más de un año que Reding marcaba la «situación oficial» de la Comisión Europea respecto al conflicto, dejando fuera de la Unión Europea a una Catalunya independiente. La cena inaugural del Mobile World Congress cele brada, domingo pasado, el primer día de actos oficiales en Barcelona. Tanto el Príncipe Felipe como Reding pidieron una reconciliación de las partes.

Aunque Reding se reafirmó en su intento de acuerdo y pacificación, pues para ella la inauguración no sólo sirve para conmemorar la puesta de largo de la reforma tras cuatro años de obras, sino también para festejar el «trabajo conjunto de Barcelona, Cataluña, España y Europa», contestó indirectamente a Mas, haciendo también uso de la metáfora: «Las personas no podemos crecer si no miramos a nuestras raíces, pero si miras sólo tus raíces tampoco puede crecer un árbol fuerte». Dijo esto después de que el presidente de la Generalitat afirmase «estamos en un país de raíces profundas e instituciones antiguas». Poniendo como ejemplos la Pedrera, el Palau de la Música Catalana y el mismo Hospital Sant Pau, nacido gracias a la «Sociedad civil» y al banquero catalán Pau Gil, en 1401. En este punto, Mas recordó que Cataluña ya contaba con sus propias instituciones de autogobierno.