Política

El homenaje de las Fallas a las floristerías del centro: el monumento infantil será la caseta 14

Los puestos de flores de la plaza del Ayuntamiento han sobrevivido a décadas y diversas reformas

Lola Soriano, florista y escritora, es la tercera generación que pasa por esta floristería. No duda que el legado de este puesto continuará con sus hijos
Lola Soriano, florista y escritora, es la tercera generación que pasa por esta floristería. No duda que el legado de este puesto continuará con sus hijos

Los puestos de flores de la plaza del Ayuntamiento han sobrevivido a décadas y diversas reformas

La falla municipal infantil, que siempre es especial, este año trae consigo un simbolismo único. Casi mimetizado con su contexto, el monumento diseñado por Ariadna González y Xavier Gurrea rinde homenaje a las grandes protagonistas de la histórica plaza del Ayuntamiento de Valencia: las casetas de flores.

Los puestos de flores, pese a su colorido y aroma, que pintan y dan vida a la plaza, quedan muchas veces silenciados o ignorados por el visitante. La falla municipal infantil pretende visibilizar, además de rendir honores, la labor de las decenas de personas que trabajan desde hace décadas en uno de los oficios artesanales más antiguos y que más han caracterizado la historia valenciana.

Lola Soriano regenta la floristería «La Violeta», puesto ubicado frente al Ayuntamiento. «Se instaló mi abuela por primera vez, hace aproximadamente 70 años». Soriano cuenta que su floristería ha pasado de generación en generación y ha sobrevivido a todas las reformas que ha sufrido el entorno central de la ciudad, que no han sido pocas.

«Es un negocio que implica sacrificio: trabajas en el exterior durante todo el día, pero es algo vistoso, atractivo y sobre todo, agradecido», narra Soriano, que señala que su producto, las flores, hacen nacer «la sensibilidad» de todo aquel que pasee por la acera que rodea la explanada donde cada día se disparan las mascletás.

«No es cuestión de llegar lejos, sino de ser feliz donde estás», y parece que la familia Soriano, a quien la historia de la falla infantil se asemeja notablemente, lo ha conseguido. Trabajadores y concienciados con el valor simbólico de los puestos, al igual que sus compañeros de plaza, han luchado desde hace años por dignificar las condiciones y el reconocimiento del gremio.

«Paradeta de flors, nº 14», el monumento realizado para la fallera mayor infantil, Sara Larrazábal, pone encima de la mesa muchas preguntas, bajo un pretexto de belleza, sencillez y colorido: ¿Está correctamente valorado el enorme papel de las floristerías de la plaza del Ayuntamiento? ¿Qué futuro les depara? ¿Puede existir una Valencia o unas Fallas sin flores? Lola Soriano no duda ni un instante: «claro que no. Las flores son un elemento crucial de Valencia. Conozco gente a la que le médico le recomendó pasear alrededor de la plaza».