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El PSOE no es de fiar

No podemos olvidar los impedimentos que puso el líder del PSOE para que los efectos del 155 fueran limitados en Cataluña

No podemos olvidar los impedimentos que puso el líder del PSOE para que los efectos del 155 fueran limitados en Cataluña

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Sánchez solo tiene un objetivo. ¡Como todos! Es una respuesta lógica. La diferencia con otros se centra en que él está dispuesto a comprometerse con lo que haga falta cada día. Si ayer se negaba en redondo a cualquier pacto con el PP «no es no y qué parte del ‘no’ no entiende», hace unos días solicitaba la abstención de los populares como «responsabilidad de Estado» para seguir en la Presidencia. Cuando fue él quien prefirió abandonar el escaño antes que facilitar la investidura de Rajoy. Sánchez introducirá en la campaña la posibilidad de activar el 155 de la Constitución o la Ley de Seguridad Nacional por más que como decía ayer el editorial de LA RAZÓN «este debate debería estar fuera de la pugna partidista y evitar cualquier tentación electoralista». En su carrera por continuar en la Moncloa se ha enrollado en «España, España» para distanciarse de los separatistas hasta que, si le salen las cuentas, vuelva a abrazarles y concederles lo que haga falta como ya demostró para fabricar y triunfar en la moción de censura contra Rajoy. ¡Vaya, he citado ya dos veces a Rajoy! No podemos olvidar, sin embargo, los palos que puso, junto con Ciudadanos, para limitar los efectos del 155 y no tocar la TV3, los dinero, etc. Hoy pretende dar la imagen de estar dispuesto a jugarse el resto. Nunca sabremos si porque lleva buena mano o porque no tiene sentido del riesgo.

El caso es que, al recordar la volatilidad de nuestro presidente en funciones, me viene a la memoria la frase de Raymond Redington en «Blacklist» «la gente rara vez cambia y, cuando lo hace, no te puedes fiar». Así es la vida.