El «pucherazo» de Alicante vuelve a poner en duda las primarias de Podemos

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Podemos considera acreditado que se produjo un «pucherazo» durante las primarias municipales de Alicante celebradas en diciembre de 2014. La comisión de garantías democráticas del partido en la Comunidad Valenciana ha sancionado a la cúpula del partido en Alicante con un año de suspensión de militancia y con la inhabilitación para desempeñar cargos por interpretar que durante aquella consulta los miembros de la lista ganadora –que seguía los direcrices oficialistas y estaba avalada por Pablo Iglesias– recurrieron a varias argucias para decantar la balanza de su lado. En total se ha sancionado a diez personas; entre ellas, quien resultó secretario general de Alicante, Jesús Bustos, así como la diputada Covadonga Peremarch y otros ocho miembros de la ejecutiva local de Podemos.

El órgano interno del partido ratifica que en aquella votación se inscribieron menores en el censo con direcciones falsas para engordar los resultados de Bustos. Además, se considera que la actual cúpula municipal creó cuentas falsas en redes sociales con el fin de descalificar a los otros candidatos y promover su propia candidatura.

La investigación interna arrancó en junio, cuando cuatro ex miembros del consejo ciudadano denunciaron que los actuales sancionados compartían un grupo de WhatsApp denominado «Ganemos Elda» en el que a través de las conversaciones reconocían haber «realizado determinadas actuaciones cuyo fin era el influir en el resultado de las elecciones». En las conversaciones, el propio Bustos da indicaciones sobre cómo introducir votos falsos con nombres y direcciones inventadas.

Los sancionados, que ya han anunciado que recurrirán al comité estatal de garantías de la formación morada, deben entregar ahora las contraseñas y cuentas de Podemos Alicante en todas las redes sociales, así como las cuentas de correo electrónico y cualquier otro medio de comunicación relacionado con Podemos en un plazo de siete días. Alegan que las conversaciones de WhatsApp se efectuaron en un grupo privado «en tono de humor, sarcasmo e ironía» y que los comentarios fueron sacados de contexto. Además, argumentan que las cuentas de redes sociales no eran falsas y que no existía «trato despectivo» para los compañeros de partido y niegan que se manipulara el censo o las actas.