Tres valencianos entre los Jaume I, que premian la tecnología ecológica y aplicaciones biomédicas

Puig alerta de los peligros de la deshumanización en los avances científicos y de los fanatismos

Kike Taberner. Foto de familia del jurado de los Premios Jaume I con la presencia del profesor Santiago Grisolía, impulsor de los galardones
Kike Taberner. Foto de familia del jurado de los Premios Jaume I con la presencia del profesor Santiago Grisolía, impulsor de los galardones

Puig alerta de los peligros de la deshumanización en los avances científicos y de los fanatismos

La lectura de los galardonados en la XXX edición de los Premios Jaume I -el valenciano Enrique Silla (en la categoría de Premio al Emprendedor); María Vallet (Investigación Básica); Xavier Freixas (Economía); Íñigo J. Losada (Protección del Medio Ambiente); el valenciano Ramón Martínez-Máñez (Nuevas Tecnologías) y la castellonense Dolores Corella (Investigación Médica)- sirvió para reivindicar no solo más presupuesto, algo que la comunidad científica viene haciendo desde hace años, sino para reclamar un poco más de humanidad a aquellos que tienen el poder de institucionalizarla.

Las palabras del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, fueron en esta ocasión más emotivas de lo que viene siendo habitual en este tipo de actos. Apeló el presidente a una «alianza sólida entre la ciencia y la política con un horizonte humanista» para generar oportunidades de inclusión y bienestar. «No hay progreso sin ciencia, pero tampoco sin visión humanista».

Según el jefe del Consell, «el avance del saber científico y tecnológico representa el camino inevitable para el progreso humano», donde «formación e investigación son, sin duda, formidables herramientas contra la ignorancia». No obstante, puntualizó, «la historia nos demuestra que este camino de progreso no está exento de peligros y contradicciones». Advirtió al respecto que, «en tiempos de creciente integración internacional e incertidumbre observamos con inquietud el avance de ideologías que combaten la razón que apelan a la visceralidad y que alientan el enfrentamiento» y «el paso de la inteligencia se encuentra obstaculizado por el fanatismo. Y ocurre, además, entre las naciones más desarrolladas del mundo».

En su opinión, es necesario «encontrar respuestas» para «evitar la precarización y la exclusión laboral crónica de muchas personas» y «los mejores aliados de la ciencia en el camino del progreso, son los instrumentos de gobernanza. La política no puede eludir sus obligaciones para domesticar el futuro», remarcó.

De este modo, reclamó una alianza sólida entre ciencia y política para atajar problemas complejos de nuestro tiempo y abordar cuestiones como la Inteligencia Artificial, «que amenaza con convertirse en una nueva herramienta bélica; el cambio climático, que ya está provocando millones de desplazados; el ciberterrorismo; el aumento de la esperanza de vida, que deberá conjugarse con la sostenibilidad de los sistemas de salud, de pensiones y los niveles de bienestar y el doloroso flujo migratorio que se produce cada día a través del Mediterráneo, y que tantos muertos deja a las orillas del viejo continente».

Presupuesto y visión a largo plazo

El vicepresidente de la Fundación Premios Rey Jaime I, Vicente Boluda, se sumó a la reivindicación de Puig y reclamó también un Pacto Nacional por la ciencia, la investigación y el emprendimiento, pero incidió en la necesidad de dotar a estas materias de «presupuesto y visión a largo plazo».

Boluda explicó que la misión de los galardones «es sencilla pero de calado: que la ciencia, la investigación y el emprendimiento sean el alma y norte de la sociedad española». De lo contrario, sería una sociedad «ramplona, conformista y de bajo nivel».

Los Premios Rey Jaume I han reconocido este año el emprendimiento en la tecnología ecológica y sostenible aplicada al sector textil, el trabajo pionero en el campo de los materiales cerámicos mesoporosos con aplicaciones biomédicas como la regeneración del tejido óseo y las investigaciones en el campo de la nutrigenómica.

La entrega de los galardones se celebrará, como es tradición, a finales de octubre o principios de noviembre, dependiendo de la agenda de los Reyes.