Uno de cada tres niños valencianos está en riesgo de exclusión social

Unicef alerta de que las dificultades para acceder a la educación es el germen de radicales y terroristas

Jorge Cardona y Teresa Martínez, ayer durante la rueda de prensa
Jorge Cardona y Teresa Martínez, ayer durante la rueda de prensa

Unicef alerta de que las dificultades para acceder a la educación es el germen de radicales y terroristas

En la Comunitat Valenciana existen, al menos, 305.000 niños en riesgo de exclusión social (un tercio de la población infantil). La buena noticia es que esa cifra puede dejar de ser tan alta; «no es cuestión de aumentar las inversiones, sino de que sean mejores, más eficaces y más transparentes». El optimista es Jorge Cardona, presidente de Unicef Comité Comunitat Valenciana, que ve que las grandes inequidades son evitables. De lo contrario, y si los Gobiernos no ponen remedio, la vida de millones de niños corre un peligro inminente.

Según el informe «El Estado Mundial de la Infancia 2016», si continúan las tendencias actuales, 69 millones de niños morirán debido a causas evitables, 167 millones vivirán en la pobreza y 750 millones de mujeres se habrán casado siendo aún niñas en 2030.

Los representantes de Unicef (en la presentación de ayer estuvo también la coordinadora del Comité de la Comunitat, Teresa Martínez) insistieron no solo en las desigualdades sociales y económicas de los países desarrollados frente a aquellos que no lo son, sino también en la importancia de la educación a la hora de evitar presentes y futuras desigualdades. «Pero no una educación cualquiera, sino una de calidad e inclusiva».

En este sentido Cardona advirtió de las consecuencias. «No basta con ir a la escuela. Esta debe integrar a todo tipo de personas, si no, provocamos segregaciones y desigualdades (...) Si en África subsahariana hay 170 millones de niños que no reciben educación, ¿qué pensáis? ¿que se van a quedar ahí? ¿Pensáis que no van a intentar a ir donde hay calidad de vida?».

Contó también que cuando estos jóvenes llegan a esos países desarrollados se sienten discriminados. «Si les excluimos y marginamos en nuestra sociedad es lógico que se acaben rebelando contra esa situación de injusticia. Si no les aportamos soluciones es lógico que eso lleve a que se radicalicen; que sea un germen de la violencia y el conflicto, de los radicalismos y terrorismos».

Al respecto criticó la disminución en 5.000 millones de euros del presupuesto que el Estado destina a la educación al tiempo que denunciaba que estos asuntos no estén en la agenda de los políticos españoles. «En el debate a cuatro antes de las Elecciones Generales solo se escuchó la palabra niño una vez», lamentó.

«En España seguimos teniendo graves problemas», pero el problema a nivel mundial es peor. «El panorama es desolador».