El Príncipe sella ante el COI el compromiso contra el dopaje

El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón (c), brinda junto al director ejecutivo de la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI), el suizo Gilbert Felli (i), y el francés Guy Drut (d), al inicio de la cena ofrecida hoy en el Palacio Real
El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón (c), brinda junto al director ejecutivo de la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI), el suizo Gilbert Felli (i), y el francés Guy Drut (d), al inicio de la cena ofrecida hoy en el Palacio Real

Hay mucho en juego, y valga el eufemismo. Porque si Madrid se juega ser la anfitriona de los Juegos Olímpicos 2020, Don Felipe «debuta» como presidente de honor de la candidatura.

Hay mucho en juego, y valga el eufemismo. Porque si Madrid se juega ser la anfitriona de los Juegos Olímpicos 2020, Don Felipe «debuta» como presidente de honor de la candidatura. Con el aliciente de que desde que en 1992 Barcelona fuera elegida sede olímpica, Su Majestad el Rey lo «intentó» para la capital en Copenhague para la candidatura de 2016, y la Reina en Singapur para los Juegos de 2012.

Así, el Palacio Real fue ayer escenario de acogida y cena para los miembros evaluadores del Comité Olímpico Internacional. «Queremos escribir otra brillante página de la historia olímpica», aseguró Don Felipe, previamente al alzamiento de copa. Acompañado por Doña Sofía, la Princesa de Asturias, la Infanta Elena y la hermana del Rey, Doña Pilar, el Príncipe se dirigió a más de un centenar de asistentes para, en la última noche de la visita del Comité, defender la candidatura de Madrid. Varios fueron los motivos que primaron en el discurso, entre los que destacaron el compromiso y la «contrastada capacidad» de los deportistas españoles, las infraestructuras de la Villa de Madrid, la «visión ecológica» y el apoyo ciudadano a estos Juegos.

El Príncipe de Asturias no creyó «necesario» destacar la posición de España en las disciplinas deportivas, pero sí ensalzó el «firme compromiso» del país con los «fines y principios del olimpismo», dentro de una ética deportiva que va más allá, «luchando abiertamente» contra las prácticas «más reprobables como el dopaje».

Por otro lado, recordó la capacidad de España respecto a la organización de prácticas deportivas, y trajo a escena los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992: un «punto de inflexión» en la «progresión incesante del movimiento olímpico». Saltándose el guión original del discurso, el Príncipe de Asturias aseguró que fue para él «una enorme alegría y un orgullo participar en el equipo de vela y llevar la bandera».

La implicación de Don Felipe en esta crucial apuesta se ha visto a lo largo de esta semana, desde que el pasado domingo presidiera la recepción en el Hotel Eurostars Towers. En los días previos a conocerse la fecha de la entronización del Papa, fuentes cercanas al Príncipe aseguraron que no se podía precisar si la Reina o el Príncipe de Asturias viajarían al Vaticano, ya que cabía la posibilidad de que fuera ese domingo. Él mismo recorrió con ellos las infraestructuras fuera de agenda, y les consideró partícipes del «entusiasmo ciudadano», que hasta la fecha supone un apoyo del 81%. Ante el ministro de Educación y Deportes, José Ignacio Wert; el de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo; el de Industria y Turismo, José Manuel Soria; y el de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, así como la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y el presidente de la Comunidad, Ignacio González, Don Felipe quiso añadir más razones.

Destacó a la capital como una ciudad europea, «exponente indudable» del mundo hispánico e iberoamericano, y una capital «perseverante» para conseguir la sede de unos Juegos Olímpicos que «tanto desea» y por los que «tanto está luchando».