Elvis y punto

La amistad se inclina ante un corazón grande e irreverente en la escuela y galería de fotografía Man Ray con un homenaje a Elvis Rythmics

La galería y escuela de fotografía Man Ray inauguró el pasado viernes la exposición Elvis y Punto, una muestra que surge como homenaje a la cantante, compositora y diseñadora Elvira Rodríguez, conocida como Elvis Rythmics tras crear el grupo musical homónimo. Todos somos parte de lo mismo, así Elvis consideraba las etiquetas un error del entendimiento, su música vuela pues entre el punk y el tecno sin posarse sino invitando a alzar el vuelo; en una enérgica y apasionada declaración de principios, Elvis lanza un grito optimista por cambiar lo establecido pero más allá del talento está la amistad, un sentimiento que sobrevive a la muerte y que el fotógrafo y bailarín Mosquera de la Vega –comisario de esta exposición– ha conseguido expresar a través de las obras de los amigos más allegados a la artista, donde fotografía, poesía, grabado, pintura y vídeo-arte hacen un homenaje a la verdadera amistad.

Elvis fue retratada por muchos y conocidos artistas contemporáneos, entre ellos su amigo y fotógrafo Alberto García-Alix que aporta a la muestra uno de sus retratos. La artista Ana Matías amuebla la memoria con la silla de la ausencia mientras la matriz del grabado que dedicó a la cantante nos recuerda que aún quedan muchas ediciones. Amigos como los fotógrafos Dietmar Busse, Cristina del Barco, servidora o Ramón G. del Pomar que participa con una instalación epistolar entre el autor y la homenajeada, obra que presentó con un emotivo performance junto a la bailarina Aruna Nisad y Sat Darshan. El artista multidisciplinar Ander Memuero nos obsequia esta vez con un dibujo que bien podía ser la portada de un disco. Mientras se proyectan las piezas audiovisuales de Ander y Alejo de Togores, la estancia principal es custodiada por cuatro maniquíes con algunos de los diseños de ElvisPunto o la chaqueta de cuero que viste la musa en la fotografía de Luz Jiménez-Momediano. Su hijo, Alejo de Togores, aparece retratado vistiendo la ropa de su madre, imagen que baila junto a la letra de la canción que ella le dedicó. Una exposición que brilla alumbrada desde la estrella Gliese donde Elvis y yo solíamos reunirnos.