«Escrache» policial al concejal de Seguridad de Carmena

Al menos tres centenares de Policías Locales increparon ayer al concejal de Seguridad por la supresión de la unidad «antidisturbios». Barbero investigará si hubo «incitación al odio»

Andrés Serrano y Javier Barbero seguidos por los policías municipales
Andrés Serrano y Javier Barbero seguidos por los policías municipales

Al menos tres centenares de Policías Locales increparon ayer al concejal de Seguridad por la supresión de la unidad «antidisturbios». Barbero investigará si hubo «incitación al odio»

El Gobierno de Ahora Madrid sufrió ayer, más de ocho meses después de la investidura de Manuela Carmena como alcaldesa, la primera gran protesta en contra de sus políticas, en este caso en materia de Seguridad. Estaba convocada por el Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) –sindicato mayoritario entre estos funcionarios– y respaldada por CSI-F y CSIT. Desde primera hora, el éxito de la convocatoria era más que evidente, con varios centenares de agentes que, con su presencia en la Plaza de la Villa, querían expresar su rechazo a cuestiones como el desamantelamiento de las Unidades Centrales de Seguridad –conocidas como los antidisturbios de la Policía Municipal– y ante la falta de diálogo del concejal del área, Javier Barbero, y del director general del cuerpo, Andrés Serrano, en la negociación del nuevo Plan Director que presentarán próximamente. Una vez concluida la comisión del área, ambos abandonaron a pie el edificio. Se enfrentaron entonces a la protesta de los agentes convocados. Fueron recibidos con gritos de «fuera, fuera» y abucheos. A pesar de la tensión, Barbero y Serrano, acompañados por varios asesores del consistorio, optaron por continuar su camino por la calle Mayor ya que el concejal debía participar en una tertulia en una radio situada en la Gran Vía. Los manifestantes siguieron a la cúpula policial por esta calle, lo que terminó provocando el corte del tráfico en el tramo más cercano a la Plaza de Villa. A lo largo de este recorrido ningún agente trató de agredir a Barbero ni a Serrano. Sin embargo, cada vez más agentes acompañaban la marcha, lo que llevó al edil y al director de la Policía a buscar refugio en un bar.

En este bar, situado en la calle Bordadores, permanecieron sólo unos minutos hasta la llegada de un coche oficial que les permitiera abandonar el lugar. Allí, los policías continuaron expresando su rechazo a las decisiones del Gobierno de Carmena respecto al cuerpo municipal: «Serrano, llama a las Uces», «Serrano, dimisión», «fuera, fuera» y «cobardes» fueron algunos de los cánticos de los manifestantes.

Pasados unos minutos, Barbero, Serrano y sus asesores abandonaron el bar y se introdujeron en el coche. En ese momento sí se produjeron algunos momentos de tensión, cuando varios manifestantes golpearon con la mano en el maletero del vehículo. También en esos instantes, algunos manifestantes despidieron a Barbero al grito de «dictador».

Pocas horas después de lo sucedido, Barbero volvió a convocar a los medios para lamentar estos hechos y anunciar la apertura de una investigación. El delegado de Salud, Seguridad y Emergencias subrayó que el «acoso» que tanto él como Andrés Serrano sufrieron por la mañana no fue un escrache. Añadió que lo sucedido le recuerda a actos de «grupos fascistas» aunque subrayó que «estos señores no representan a la Policía Municipal», según recoge Europa Press.

«Esto que ha pasado no es un escrache sino un ataque a una persona que representa a una institución. Escrache es cuando no hay interlocución con un político. Este concejal tiene espacios de intelocución permanente con los sindicatos. Esto no es un escrache, es otra historia», señaló. Barbero reiteró que el diálogo con los sindicatos policiales es «permanente». Como prueba de ello, destacó las siete reuniones mantenidas con ellos entre él y su equipo en los últimos meses. Antes del «escrache», Barbero había asegurado que algunos sindicatos recibían «privilegios» en la etapa del Gobierno de Ana Botella y destacó que en la actual legislatura no todos los representantes sindicales estaban siendo «leales» con el equipo de Ahora Madrid.

El concejal de Seguridad también avanzó que iniciará una investigación para determinar si alguna de las manifestaciones realizadas por los agentes durante la protesta pudieran incitar al odio. Esta protesta, las reflexiones de Barbero sobre la «lealtad» y los privilegios de algunos sindicatos y la apertura de una investigación amenazan con enconar aún más las relaciones entre los agentes y la cúpula policial, dirigida por el militante de Podemos Andrés Serrano.

La alcaldesa no se pronunció ayer sobre este hecho. A pesar de ello, Carmena sí ha dejado clara en varias ocasiones su posición sobre estas protestas. En 2013, sostuvo que «son protestas necesarias que indican la vitalidad de una sociedad que se defiende ante una situación injusta que está viviendo y que hay que comprender, respetar y analizar». Para la ex jueza, «es muy importante que constatemos que verdaderamente son ejercicios del derecho de protesta. Es ir a protestar delante de los políticos, de sus domicilios, de donde haya posibilidad de verlos, protestar delante de estas personas que son nuestros representantes, pero no tienen el deseo de hablar y de dialogar, yo creo que es correcto, está bien, es necesario y va a ayudar a vivificar esta democracia».

La delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, recordó ayer al delegado de Seguridad que la seguridad de las autoridades municipales corresponde a la Policía Municipal y añadió que su servicio de escolta no requirió en ningún momento a la Policía Nacional. Además, recalca que los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) presentes en la protesta «no se han visto en la necesidad de intervenir, ya que en ningún momento se ha considerado que hubiera riesgo» para el delegado. La delegada lamentó ayer que un problema de Barbero con los policías que dirige quiera traducirse en una mala praxis del CNP, algo que no es cierto. «Además, durante este incidente los efectivos del CNP (30 agentes de la UIP) no se han visto en la necesidad de intervenir, ya que en ningún momento se ha considerado que hubiera riesgo para el delegado», insiste Dancausa.