Madrid

Juicio ético al nepotismo de la alcaldesa de Móstoles

Móstoles debate la primera reprobación a una alcaldesa por el «escándalo de los enchufes» en el Ayuntamiento. La regidora ha duplicado el número de guardaespaldas que la acompañan

Móstoles debate la primera reprobación a una alcaldesa por el «escándalo de los enchufes» en el Ayuntamiento. La regidora ha duplicado el número de guardaespaldas que la acompañan

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Ni se aparta, ni la apartan. La alcaldesa socialista de Móstoles, Noelia Posse, que esta legislatura lleva cuatro guardaespaldas en lugar de dos, se somete hoy al primer pleno de reprobación a una acaldesa en esta localidad que pone en cuestión la ética de la regidora por la cascada de contrataciones de familiares y amigos en el Ayuntamiento. El pleno, convertido en un «juicio político» está previsto que dure hora y media en una sesión en la que intervendrán los seis grupos políticos y cuestionarán, previsiblemente, todas las contrataciones que se conocen (hasta ocho casos), algunos de los cuales podrían ser irregulares.

La reprobación se da por segura porque se prevé que la apoyen los seis concejales del PP, los 5 de Cs y los 2 de Vox, a los que también se prodría sumar Más Madrid Ganar Móstoles, el hasta hace unos días socio de gobierno de Posse. Pero la reprobación no deja de ser «un acto de fe que no vale para nada», aseguran algunos concejales. Aunque bien podría ser el primer paso para la puesta en marcha de una moción de censura que tampoco tiene visos de prosperar. Se necesitarían 14 votos para hacer caer a la alcaldesa de Móstoles, pero PP, Cs y Vox suman sólo 13. Pese al «divorcio» entre Más Madrid y Posse, los del partido de Errejón no están dispuestos a unirse a la derecha para quitar el bastón de mando a la obstinada regidora que permanece impertérrita desempeñando su trabajo diariamente.

La oposición espera que «la alcaldesa de los enchufes», como ya la llaman, se defienda con el argumento del «y tu más». Es decir, refutando la afirmación de sus contrincantes políticos desacreditándolos, una técnica retórica con la que se trata de distraer la atención. El argumento que ha mantenido Posse durante todo este tiempo es que no ha cometido ninguna ilegalidad, frente a otros alcaldes del PSOE que están investigados, como el de Alcalá, al que el partido no ha removido de sus puesto. La alcaldesa, además, ya ha pedido perdón al partido por los casos de enchufismo. De hecho, algunas contrataciones, como la de su hermana como responsable de redes sociales en el Ayuntamiento, y para la que creó un puesto específicamente, ha sido anulada y ha mostrado su arrepentimiento diciendo que no lo volvería a hacer.

Mientras, su partido no termina de tomar decisiones contundentes. La suspendió de militancia, pero eso no la ha impedido seguir desempeñando sus funciones como alcaldesa con amigos íntimos a su lado, como Rebeca Prieto, con quien se presentó a las oposiciones para albañil y barrendera del Ayuntamiento hace años y al lado de Posse ha logrado convertirse en concejala de Presidencia.

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El PSOE entiende que Posse sólo tiene «un problema con el código ético del PSOE», según dijo recientemente el portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes. Porque, más allá de esta cuestión, «no ha sido imputada y no hay cuestión penal», sentenció.

Mientras, desde el PSOE aseguran que el Comité de Ética del partido, presidido por el alcalde de Alcalá, investigado por prevaricar, «sigue haciendo su trabajo con discrección», pero aún no hay fecha para dictaminar. Esperan que sea ella la que de un paso al lado y se aparte de la alcaldía, cosa que ya ha dicho en reiteradas ocasiones que no contempla bajo ningún concepto.

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Expertos como Eduardo Gonzalez Vega, consultor político en el Centro Internacional de Gobierno y marketing político de la Universidad Camilo José Cela, aseguran que el caso Posse «se está tomando con demasiada ligereza, pero el escándalo debería servir para mejorar algunos aspectos sobre los nombramientos que hacen los alcaldes en los consistorios de los puestos de libre designación o de confianza. «Hay alcaldías en las que se contrata a personas con perfiles profesionales adecuados y otras en las que no. Que salgan a relucir ocho casos de personas que no cumplen el perfil en un municipio como Móstoles son ya demasiados», asegura González Vega. En su opinión, aunque los nombramientos son legales y se trate más de una cuestión moral que de otra cosa, el Ministerio de Administraciones Públicas debería regular las contrataciones de personal eventual y los sueldos de los alcaldes. Poner esos baremos serviría para tener un mayor control y perjudicar menos al sistema». Y es que, en el caso de Móstoles, «está muy claro que el interés del ciudadano parece que es lo último en lo que se está pensando».

«Los casos de nepotismo son muy habitules en los pequeños municipios, que a veces se convierten en una máquina de colocar gente y de ganar las elecciones. Sin embargo, desde 2011, hay un afán de transparencia en los partidos, por eso las colocaciones a dedo son cada vez menos», asegura Jorge Vilches, politólogo y profesor de la Universidad Complutense. «Estos casos ahora se castigan con más dureza y suponen un argumento muy importante para la oposición. Móstoles, en concreto, se ha movido en este ámbito casi como un pequeño municipio», añade.

Los ocho «dedazos» en cuestión

- Su hermana, Laura Posse. La regidora la nombró coordinadora de Mensajes y Redes Sociales del Ayuntamiento, fechado a 29 de agosto con un salario de 52.000 euros.

- Su tío Vicente Posse, que hasta junio ejercía como auxiliar, ascendió a director técnico administrativo de Deportes, con un complemento de e 1.607 euros al mes.

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- Gerente sin experiencia del Instituto Municipal del Suelo (IMS). Posse nombró al odontólogo Luis Vázquez, aunque no tenía experiencia en gestión urbanística.

- Su ex pareja. La alcaldesa aprobó un complemento de 800 euros al mes para su ex pareja, Gonzalo Sánchez, nombrado supervisor del Grupo de Intervención.

- Un histórico del PSOE. Un juez revocó el nombramiento de Jesús Miguel Espelosín, hijo de un dirigente del PSOE, como gerente de Urbanismo. No tenía experiencia.

- La jefa de Espelosín, Carmen Rosas, fue nombrada coordinadora de Urbanismo tras certificar que Espelosín había hecho labores de arquitecto en una empresa.

- Un ex concejal del PSOE de Illescas, Concepción Rognoni, fue contratada de forma «sospechosa», como directora general del Suelo y Nuevos Desarrollos, según el PP.

- El cuñado. La pareja de Laura Posse fue contratada el mismo día que ella como ordenanza de un colegio público para sustituir una baja por prejubilación.

La clave

Del «mierda fascista» al «manotazo» del alcalde

A diferencia de otros ayuntamientos, en Móstoles no es habitual tirar de la fórmula de la reprobación. El último caso registrado es de 2017, contra el entonces concejal de Urbanismo y Vivienda, Eduardo Gutiérrez (IUCM-LV), por los insultos a varios vecinos del municipio a través de las redes sociales. «Cobarde, repulsivo, subnormal, puto mierda fascista, escoria humana, bastardo o proxeneta», irritaron tanto a asociaciones vecinales como a los partidos de la oposición que exigieron la reprobación del edil y acabó costándole el puesto.

El caso anterior a éste fue de Paz Martín, portavoz del PSOE en el año 2009. Entonces la pusieron contra las cuerdas en el Ayuntamiento y fue reprobada por acusar al entonces alcalde de la localidad, Esteban Parro, de «tener comportamientos de maltratador» y acusarle de propinarle un manotazo en una reunión de la Junta de Portavoces.