La «divina proporción» en forma geométrica, a la madrileña

Marta Platón, la alumna de 16 años del IES «Las Musas» que ha encontrado la proporción áurea de Da Vinci en forma geométrica. Fue primer premio en un concurso de Arte Matemático

Marta Platón ha encontrado una imagen del número aúreo en forma geométrica en la nuturaleza/ Gonzalo Pérez
Marta Platón ha encontrado una imagen del número aúreo en forma geométrica en la nuturaleza/ Gonzalo Pérez

Las obras en este instituto público se hicieron con el presupuesto para el mantenimiento del centro de la Consejería de Educación. Su caso es un ejemplo que permite constatar que, sin demasiados recursos, se puede alcanzar el olimpo de la excelencia.

Son las 11:30 de la mañana y, nada más entrar, en el IES Las Musas, en el madrileño barrio de San Blas (muy próximo al Wanda Metropolitano), de un sólo vistazo se puede saber qué hace medio instituto: frente a la puerta de entrada está el despacho de las orientadoras con varias cabinas que tienen sólo una franja opaca, para preservar cierta privacidad, donde pueden verse mesas con cajas de pañuelos de papel «porque mucha gente llora cuando viene a contar su caso», explica el director, José Antonio Expósito; en la sala de profesores un grupo de docentes consulta sus portátiles mientras otros descansan; en el despacho del director hay una reunión; en el del jefe de estudios se atiende a los padres de un alumno; en el pasillo, una larga fila de estudiantes aguarda su turno para matricularse...Y es que los despachos y las aulas, que tienen nombres de ninfas y musas, son de cristal.

La idea de «educación transparente» la decidió llevar a cabo el director hace unos años cuando una alumna acudió al instituto con su hermana. El director preguntó a la más pequeña: «¿Y tu no te vas a matricular?». La joven respondió: «Yo no quiero estudiar aquí, me parece un sitio feo y oscuro». La respuesta dejó pensando a José Antonio Expósito y fue lo que le inspiró para diseñar el proyecto «educación transparente» porque «el que todo esté a la vista de todos no es una cuestión estética, sino de ética educativa. El mensaje que se pretende dar es el de claridad y trabajo en equipo, se nos ve con quién nos reunimos y estamos retroalimentando la sensación de que formamos un equipo, da más dinamismo y alegría porque hay luz por todas partes... Algunos profesores sentían cierta vergüenza porque decían: “Todo el mundo va a enterarse de que hago el tonto en clase”, pero eso no importa porque todos lo hacemos para atraer la atención de nuestros alumnos», explica.

Las obras en este instituto público se hicieron con el presupuesto para el mantenimiento del centro de la Consejería de Educación. Su caso es un ejemplo que permite constatar que, sin demasiados recursos, se puede alcanzar el olimpo de la excelencia. Con 91 profesores y 1.400 alumnos y clases de 35 estudiantes es posible conseguir la mejor nota de la EvAU, como es el caso de Víctor Sierra, alumno de este centro que ha obtenido la mejor calificación de la Comunidad de Madrid (un 13,975 sobre 14). Los 107 alumnos presentados llegaron a tener 40 dieces en sus notas fin de curso y en la prueba de acceso a la universidad aprobó el cien por cien. De éstos, el 17% ha obtenido un 9 o un 10 y una gran mayoría, el 67,6%, ha logrado entre un 7 y un 8.

El instituto ha cosechado, además, otros éxitos. Este año los alumnos han quedado los primeros en la fase nacional de la Competición Estadística Europea que promueve Eurostat, el INE y la Facultad de Estudios Estadísticos de la de la Universidad Complutense y la Sociedad de Estadística e Investigación Operativa (SEIO). Ahora tienen la posibilidad de ganar el concurso europeo. El objetivo era promover la curiosidad y el interés por la Estadística entre los estudiantes e incentivar en los docentes el uso de nuevos materiales para la enseñanza de esta materia.

Pero si hay un caso llamativo es el de Marta Platón Álvarez, alumna de 1º de Bachillerato que, con 16 años, ha ganado el primer premio nacional en Geogebra, el programa de matemáticas dinámicas que permite visualizar fórmulas y que tiene mayor aceptación entre los matemáticos. Cuenta con 40 millones de usuarios, lo que da una idea del impacto del programa. Marta participó en la modalidad de Arte Matemático y sorprendió a todos porque ha sido capaz de encontrar una imagen del número áureo o «la divina proporción» en forma geométrica en la naturaleza.

La idea del trabajo era construir un fractal (un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas). «Primero se coge una función y se repite muchas veces dando puntos infinitos que ves que convergen hacia ciertas zonas y acaba haciendo un dibujo que en un primer momento nos puede parecer muy extraño o psicodélico. Lo relacioné con la proporción áurea, que es muy estable, da mucho equilibrio a la composición y se puede encontrar en la naturaleza».

«Marta se dio cuenta de que la espiral áurea aparecía también en los fractales de forma autosemejante», explica ante una periodista perpleja el profesor de Matemáticas, Lorenzo Sevilla. «El trabajo es extraordinario. Marta fue a recoger el premio e hizo una exposición tan brillante que Agustín Carrillo de Albornoz, secretario general de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas, regañó al comité científico del congreso por no haber ofrecido a la estudiante una ponencia», dice orgulloso.

En el futuro Marta quiere estudiar una ingeniería o hacer algo de diseño industrial. Ahora está inmersa en una nueva investigación sobre el número áureo.

Su profesor piensa que su caso es parecido al de Andrea Verrocchio, un pintor y escultor renacentista que fue maestro de Leonardo Da Vinci y que acabó dejando los pinceles superado por su alumno. «A mí me ha pasado eso, sólo que yo no pienso tirar los pinceles como Verrochio», dice jocoso.

En el aula de al lado, se encuentra un grupo de jóvenes alumnos que acaban de llegar de un viaje que les ha llevado hasta Ecuador. David Jiménez, un profesor del centro que estuvo viviendo dos años y medio allí, tenía la ilusión de poder llevar algún día a sus alumnos al país andino y su sueño se acaba de hacer realidad.

Los jóvenes de 1º de Bachillerato cuentan al director sus experiencias y anécdotas del viaje: que han estado comiendo hormigas con sabor a limón, chontacuros (una especie de gusano) a la brasa, han conocido a indígenas de la Amazonía, han visitado un poblado de mujeres Sinchi, han visto tarántulas, visitado volcanes, navegado ríos y, «sobre todo, nos ha servido para apreciar lo que tenemos aquí y comprobar la gran diferencia entre dormir en tu cama o en la selva entre ruidos de animales desconocidos», cuentan unos entusiamados alumnos.