Los robos en vivienda se disparan en agosto

Cada comisaría de distrito acumula, sólo en este mes, casi un centenar de denuncias por este motivo.

Los cerrajeros son casi el negocio complementario a estos cacos: en Semana Santa no daban abasto. Estos días también tienen más trabajo del habitual
Los cerrajeros son casi el negocio complementario a estos cacos: en Semana Santa no daban abasto. Estos días también tienen más trabajo del habitual

Cada comisaría de distrito acumula, sólo en este mes, casi un centenar de denuncias por este motivo.

Es uno de los clásicos de la «vuelta al cole». Aparcar el coche, subir los bártulos de la playa a casa y al llegar al rellano y meter la llave en la cerradura...¡sorpresa! Alguien ha entrado en su vivienda mientras disfrutaba de sus merecidos días de asueto. Si alguna vez se encuentra en esta situación, lo primero, según consejos policiales, es intentar no tocar nada y llamar a la Policía para que los agentes de Científica hagan su trabajo en un escenario lo menos contaminado posible para poder tomar huellas u otros vestigios que conduzcan a la identificación de los autores. Antes, sería ideal haber hecho un inventario con facturas incluidas de los objetos de valor, de cara a poder cobrar sin problema el seguro. Buscan aparatos electrónicos y lo que buscan los ladrones de toda la vida en una casa: joyas y cualquier objeto susceptible de ser revendido en el mercado negro en el menor tiempo posible: dinero fácil. Los robos en vivienda están siendo el talón de Aquiles de la Policía los últimos años; es la cifra que emborrona todas las estadísticas de criminalidad. No dejan de subir y, en algunas épocas del año, la oleada de denuncias es espectacular. Éste es uno de esos fines de semana en los que en algunas comisarías de distrito hay hasta cola para denunciarlas. «Llevamos cerca de un centenar sólo en agosto», comentan desde una de ellas.

«No somos los que más estamos recibiendo, de todas formas. Nos ganan San Blas, Chamartín, Hortaleza, Centro y Fuencarral-El Pardo». Este último es el distrito más extenso de la capital y Centro, el más poblado, por lo que las denuncias se multiplican. Así, la media de estos días en las comisarías de distrito de la capital está muy por encima del medio centenar, según fuentes policiales.

En la misma línea iban los datos proporcionados por el Ministerio del Interior la semana pasada en cuanto al primer semestre de este año. Según se desprende del informe, la Comunidad de Madrid había registrado un aumento del 4,6 por ciento de robos en vivienda con respecto al mismo periodo del año pasado. Esto supone 7.845 denuncias por este motivo. En concreto, en la capital, el ascenso ha sido aún más espectacular: del 9 por ciento (ha pasado de 3.442 denuncias de enero a junio de 2015 a 3.751 en el mismo periodo de este año). Un incremento que será aún más fuerte en el segundo semestre de este año, ya que entran a computar los meses de verano y las Navidades. Además, hay municipios como Alcorcón en el que el incremento ha sido del 124 por ciento. Llama la atención el dato de este municipio sobre todo comparado con el resto de la zona sur (el Móstoles han crecido un 32%, en Leganés, un 11% y en Fuenlabrada un 17%).

«Los agentes de Científica están desbordados entre pisos y locales», sostiene un agente que esta semana ha recogido decenas de denuncias en una comisaría de distrito.

Los investigadores creen que hay dos tipos de delincuentes que se dedican a esto: los de locales comerciales suelen ser de origen español y actúan por el método de la alcantarilla (revientan la luna de establecimientos con alcantarilla rectangular para robar la caja o otros objetos de valor como móviles o máquinas tragaperras y de tabaco) y los de pisos. Aquí hay dos bandas principales –las dos del Este–: una va marcando las puertas y otra prueba con los telefonillos. Las marcas en la puerta (tipo palillos o plásticos diminutos) para cerciorarse de que no ha abierto nadie la puerta en días es un método clásico tanto de ladrones como de okupas y no suele fallar. También hay, según fuentes policiales, quienes se están dedicando a llamar a los telefonillos para ver dónde no contestan y saber que hay vía libre.

No obstante, las mismas fuentes destacan que últimamente están entrando mucho por las noches, lo que ha creado una alarma social considerable en los barrios en los que han actuado así.

Los encargados de localizar y detener a estos individuos se quejan de la impotencia que supone realizar este trabajo. Cuando dan con los integrantes de la banda en cuestión y proceden a su detención, el juez en funciones de guardia de detenidos de turno les deja en libertad. «Nadie va a prisión por robos con fuerza. Nadie. Es desesperante», explica un agente que en una ocasión detuvieron al mismo individuo cada ocho días. «Eso cuando les detenemos. Cuando no, continúan dando “palos”», sostiene. Eso, a pesar de que últimamente también pueden imputarles un delito de asociación ilícita (al tratarse de bandas con fin lucrativo) o inlcuso blanqueo de capitales, aunque este último es más difícil de demostrar.