Política

Plaza de España: el legado bajo tierra de la Guerra Civil

El subsuelo de la zona, cuya remodelación ha sido paralizada por la Comunidad debido a que el Ayuntamiento no cuenta con supervisión arqueológica, podría albergar restos del conflicto: en ese punto se encontraban cañones republicanos.

Cualquier trabajo que implique remover las tierras está a día de hoy paralizado. Foto: LUIS DÍAZ
Cualquier trabajo que implique remover las tierras está a día de hoy paralizado. Foto: LUIS DÍAZ

El subsuelo de la zona, cuya remodelación ha sido paralizada por la Comunidad debido a que el Ayuntamiento no cuenta con supervisión arqueológica, podría albergar restos del conflicto: en ese punto se encontraban cañones republicanos.

Noviembre de 1936. La Guerra Civil vive sus primeros compases. Las tropas nacionales del teniente general Varela tratan de tomar el Madrid republicano. Lo intentan desde todos los flancos: desde el Jarama, desde Guadalajara... Logran acercarse hasta el río Manzanares. Como todo parece inútil, se opta por el asedio, con un cerco constante al enemigo y donde los cañones toman la iniciativa. Sin embargo, los proyectiles franquistas tienen su respuesta en las baterías artilleras republicanas. Y entre otros puntos, desde Plaza de España...

El particular enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Manuela Carmena y el Gobierno regional con motivo de la remodelación de este emblemático entorno madrileño obliga a bucear en nuestra historia más reciente. La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, presidida por Paloma Sobrini, ordenó al Consistorio la paralización de los trabajos debido a que éste ha ignorado «el control y seguimiento arqueológico y paleontológico» que debe seguir este entorno, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), mientras se realicen trabajos de extracción. De hecho, según fuentes de la Consejería de Cultura, los técnicos de la Comunidad de Madrid se presentaron en la zona, donde analizaron la situación y levantaron el acta correspondiente. Del mismo modo, se permitió la retirada de escombros. Desde la Consejería recuerdan que «se puede llevar a cabo cualquier actividad en Plaza de España, salvo la que suponga un movimiento de tierras.

Según aseguraron desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible del Consistorio, «las únicas actuaciones que se han llevado a cabo han sido sobre la cubierta del aparcamiento, sin ninguna afección arqueológica», y solo «han consistido en el levantado del pavimento». Además, insisten en que contaban con «aprobación para el proyecto» y que tenían cita «con los arqueólogos de la Comunidad de Madrid para el lunes que viene».

El subsuelo de Madrid encierra tesoros de incalculable valor. Desgraciadamente, la única forma de asegurarse es con la correspondiente excavación arqueológica, un permiso difícil de conseguir. Restos de la dominación visigoda, de la dominación árabe... Y, por supuesto, de la Guerra Civil, que podrían surgir a medida que avancen –y se desparalicen– los trabajos. Así lo cree Pablo Schnell, arqueólogo, prehistoriador y colaborador de varias administraciones –entre ellas la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura– en el inventariado y prospección de las fortificaciones que se conservan del conflicto de 1936.

Schnell explica a LA RAZÓN que la Plaza de España era prácticamente «primera línea del frente». El Gobierno republicano dividió la ciudad en dos: una zona de guerra, en la que se evacuó a la población civil, y una zona de retaguardia, delimitada por barricadas. La última barricada se encontraba en la Plaza de Callao. De hecho, en el ya desaparecido Hotel Florida –hoy la Fnac– se encontraban los corresponsales de guerra extranjeros, entre ellos Ernest Hemingway o John Dos Passos. De ahí, en adelante, sólo podían acceder el ejército o periodistas. Así, «Plaza de España era zona militar. Allí se construyeron fortificaciones y se instalaron baterías –una agrupación de cañones– para defenderse. Eran duelos de artillería, porque los bombardeos aéreos cesaron en marzo de 1937», afirma el historiador. De hecho, este armamento realizó sus primeros disparos contra el Cuartel de la Montaña de Príncipe Pío. Y es que el bando franquista asediaba al republicano desde Ciudad Universitaria, Casa de Campo, el río Manzanares... En lo que respecta al sobrenombre que recibía alguno de estos cañones, «el abuelo», Schnell aclara que se trata de un «tópico literario». «A muchos se les llamaba así debido a que eran viejos. Los de Plaza de España fueron comprados a la Unión Soviética y pertenecían a la Primera Guerra Mundial». Así, la actividad bélica en Plaza de España se mantuvo desde el principio de la batalla hasta la toma definitiva de la ciudad por parte de los nacionales en marzo de 1939. ¿Se conservan esas piezas? Es difícil saberlo. Conocemos que los cañones estuvieron allí emplazados gracias a las imágenes tomadas, entre otros, por el fotógrafo Albert-Louis Deschamps, así como por algunas obras pictóricas. «Después de la guerra vino la posguerra, que fue más dura desde el punto de vista económico. Mucho de ese material se achatarró. Y, concretamente, nadie sabe donde está el utilizado en Plaza de España. Es bastante complicado seguirle el rastro».

Unos niños, en torno a un cañón republicano y el monumento a Cervantes de Plaza de España

Con semejantes antecedentes, Schnell, que considera necesaria la presencia de un arqueólogo mientras duren los trabajos en este entorno, cree que es «casi seguro» que durante las obras se hallen vestigios de la Guerra Civil. Y es que, el subterráneo madrileño «está lleno de restos pertenecientes a los siglos XVII y XVIII, así como de mucho antes». «Debajo de muchos de esos socavones que vemos en el asfalto de Madrid pueden estar desde un refugio antiaéreo hasta una bodega del siglo XVIII», asegura.

¿Podría hallarse un refugio subterráneo en Plaza de España? El historiador afirma que en Madrid hay «más de 200». No se conoce si hubo alguno concretamente allí, entre otras cosas porque no existe un censo al respecto como los que tienen en Barcelona o en Alicante. Pero el que sí conocen es uno muy cercano y que se construyó en la Plaza de Callao. «La gente era evacuada desde allí a través de los túneles del Metro, que eran el último refugio. Esos túneles son prácticamente los mismos que tenemos hoy, por lo que es seguro que contaran con una salida a Plaza de España».