Reyerta entre familias de etnia gitana en Sanchinarro

Hasta el lugar se desplazaron varias patrullas de la UIP y Policía Judicial para investigar lo ocurrido. Una de las implicadas huyó en una furgoneta para evitar represalias
Hasta el lugar se desplazaron varias patrullas de la UIP y Policía Judicial para investigar lo ocurrido. Una de las implicadas huyó en una furgoneta para evitar represalias

Las reyertas entre familias de etnia gitana a menudo no trascienden porque su propia ley les impide denunciar conflictos ante cualquier autoridad al uso. Incluso cuentan con propias clínicas médicas a las que acuden si las heridas provocadas no son demasiado graves y cuyos responsables no dan parte a la Policía. Esta forma de actuar, evitando los cauces habituales, puede explicar lo sucedido ayer en el número 16 de la calle Pintor Lucio Muñoz, en Sanchinarro. La llamada a la Policía fue efectuada poco antes de las 16:00 horas por alguno de los vecinos del bloque –se trata de una urbanización de varios portales habitadas, en su mayoría, por familias gitanas– y en ella explicaban que había una pelea demasiado subida de tono con posibles heridos. Los primeros agentes que se desplazaron al lugar confirmaron que algunos testigos comentaron que habían visto escopetas y a un herido de bala, según fuentes policiales. La víctima, al parecer, fue introducido en un vehículo privado, tapándole la herida con toallas, según las mismas fuentes. Huyeron del lugar antes de que hiciera acto de presencia cualquier agente o médico «oficial». La herida por arma de fuego no debía revestir mayor gravedad porque en los hospitales públicos de la región no se produjo la entrada de ningún paciente por este motivo, ya que estos organismos tienen la obligación de avisar a la Policía si se produce un suceso así, según confirmó ayer la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Cuando los agentes se personaron en el lugar –acudieron varios indicativos policiales, entre ellos, agentes de la UIP y de la Policía Judicial para investigar lo ocurrido– sólo encontraron a un varón levemente herido –sangraba por la cabeza, pero rechazó la asistencia sanitaria, según un portavoz de la Jefatura– y la vivienda donde supuestamente se hallaba el autor de los disparos vacía. Tanto el herido como el resto de testigos rechazaron colaborar con la Policía y no comentaron el motivo de la reyerta, según Jefatura. Poco después, una vecina del bloque (de unos 20 años) y, al parecer, implicada de alguna forma en la trifulca, abandonaba el lugar en una furgoneta ante el temor de que tomaran represalias contra ella. «Se tiene que ir porque si no esta noche me la matan. Con esta gente siempre acabas así», explicaba la madre de la mujer sin querer entrar en detalles del motivo de la pelea. Aunque negó que se tratara de un asunto de drogas, los vecinos de la zona ya han denunciado en varias ocasiones que la zona está muy deteriorada a causa de los gitanos. «Traen problemas y destrozan los edificios», se quejaban ayer.