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Tetuán pide auxilio

Los vecinos tienen que llamar a la Policía para poder entrar y salir de sus portales, tomados para consumir droga. Viven amenazados por bandas por denunciar los robos y peleas constantes. Piden al Ayuntamiento «socorro». Anoche, un joven dominicano murió tiroteado y un hombre fue detenido por amenazar con un cuchillo a los viandantes

Los vecinos tienen que llamar a la Policía para poder entrar y salir de sus portales, tomados para consumir droga. Viven amenazados por bandas por denunciar los robos y peleas constantes. Piden al Ayuntamiento «socorro».

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Un joven dominicano de 25 años falleció anoche tras recibir dos disparos de arma de fuego cuando se encontraba en un bar de la calle Topete, en el distrito de Tetuán, en lo que la Policía Nacional sospecha puedo deberse a una reyerta entre las bandas latinas Trinitarios y Dominican Don’t Play (DDP). El lugar del suceso está en el corazón del llamado «Pequeño Caribe» de Tetuán, un barrio que la concentración de ciudadanos procedentes de República Dominicana ha convertido en uno de los centros operativos de las bandas latinas de origen dominicano como las que se sospecha se enfrentaron ayer a tiros. No en vano, durante 2016 el distrito ha protagonizado un resurgir de la violencia entre bandas con varios fallecidos y duros enfrentamientos entre los miembros de los Trinitarios y los Dominican Don’t Play, así como contra la Policía que ha sufrido varias agresiones, incluida una batalla campal, por parte de grupos de dominicanos en Tetuán.

Pero es que, según denuncian los vecinos del barrio donde tuvo lugar ayer el crimen, desde el pasado mes de mayo en la esquina de la calle Almansa con la calle Tenerife y en la propia calle Topete, en concreto en el citado establecimiento y el bar casi anejo, se ha producido un repunte de delincuencia debido a que se ha corrido el rumor de que allí se vende la droga más barata de Madrid. «Hemos tenido que llamar hasta tres veces en un solo día al 091 para poder salir y volver a entrar en nuestra casa y para que dejasen de consumir en el portal», explica una de las vecinas, que prefiere no revelar ni la ubicación de su vivienda debido a que han recibido amenazas que, en algunos casos, han cumplido los narcotraficantes y los drogodependientes que acuden a esta zona a por su dosis contra los vecinos que protestan por su presencia.

«Han sellado la puerta de algunos vecinos, bloqueado el portal y atracado a personas mayores, además de robar en los comercios lo suficiente para poder cambiar por su papelina diaria», asegura la afectada, que señala que se consume tanto heroína como cocaína en la vía pública y, cuando pueden, en las entradas de los edificios de viviendas. Y es que a nadie en el barrio le sorprende lo ocurrido ayer por la mañana en uno de los bares de la calle Topete, puesto que desde noviembre tanto consumidores como proveedores de las sustancias estupefacientes se han recluido en estos locales ante la presión policial y vecinal, si bien algunos tienen dudas de que con la llegada de la primavera vuelvan a ocupar las calles. «Lo extraño es que no haya sucedido antes», señala, puesto que son habituales las peleas entre los grupos, incluso con armas blancas. «El ruido que hacen es el menor de nuestros problemas», añade.

El enfrentamiento, no sólo entre bandas por el control del tráfico de drogas en el distrito, sino también entre los vecinos, que se han unido para expulsar a éstos delincuentes, se ha traducido en un incremento de la tensión en las calles y en varias protestas en el pleno de la Junta de Distrito de Tetuán. Los vecinos acudieron tanto al pleno de septiembre como en el de octubre y han presentado en el registro quejas en las que reclaman «ayuda y socorro» para arreglar la situación. Desde entonces y con la colaboración institucional y policial, «se ha notado una bajada de la violencia», pero señalan que el menudeo de las bandas se ha concentrado en los dos locales de la calle Topete, que han tratado de clausurar sin éxito en instancias judiciales. «Ha habido varias detenciones en el barrio de los narcotraficantes, pero los que estaban en el portal están ahora en los locales y tememos que puedan volver a salir con el buen tiempo», temen.

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De hecho, a apenas unos cientos de metros de donde tuvo lugar ayer el tiroteo mortal, se produjo un incidente con un hombre de 49 años que, «fuera de sí», amenazó a los policías que acudieron a reducirle con un cuchillo de grandes dimensiones mientras les pedía que «le pegasen un tiro». Todo ocurrió en la calle General Orgaz de Tetuán sobre las 23:00 horas del sábado, cuando una patrulla de la Policía Municipal observó al individuo acercarse a un grupo de vecinos con el arma blanca. Tras intentar frenarle, tuvieron que pedir refuerzos a la Policía Nacional. Pese a sus advertencias, el hombre les pedía que le matasen y que le pegaran un tiro. Incluso llegó a agredir a dos de los agentes cuando fueron a reducirle. Finalmente, lograron pararle. Tras ser detenido, el agresor fue trasladado al Hospital de la Paz para que se le evalúe por si sufre un trastorno mental, según indicaron fuentes policiales.

«Estamos flipados y asustados por lo que está sucediendo en el barrio», considera la vecina, que también ha registrado quejas ante el Ayuntamiento de Madrid para poder solucionar la «violencia en la puerta de nuestros portales, así como las peleas y amenazas a los vecinos». En definitiva, demandan una actuación integral para resolver la inseguridad ciudadana en la zona. Se da la circunstancia además que en el triángulo de las calles Topete, Almansa y Tenerife se encuentran también tres casas «okupa» que, según señalan los vecinos, «supuestamente iban a reformar». En estas vías también se han producido denuncias en años anteriores primero por la existencia de «pisos patera» en las antiguas corralas, donde se organizaban además bares ilegales que no permitían el descanso a los habitantes del barrio.

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Nuevo ajuste de cuentas entre bandas latinas

Según las primeras pesquisas policiales, el joven fallecido la mañana de ayer al ser tiroteado en un bar en la calle Topete, en el distrito de Tetuán, pertenecía a la banda de los Trinitarios y sus agresores podrían ser miembros de la banda rival Dominican Don’t Play. Es más, tal y como se deduce de los testimonios del suceso recabados por los agentes que acudieron a investigar el crimen, la víctima podría ser incluso uno de los jefes de la organización delictiva. Todo ocurrió en torno a las 7:30 horas, cuando dos hombres entraron en el establecimiento y dispararon al joven. Los efectivos de Samur-Protección Civil hallaron a la víctima tumbada en la calle en parada cardiorespiratoria y con sendas heridas por arma de fuego en el hemitórax derecho y en el muslo izquierdo. Se le practicaron maniobras de reanimación durante 30 minutos, pero, debido a la gravedad de las lesiones, los sanitarios confirmaron su fallecimiento. Asimismo, la hermana y una amiga del joven fueron atendidas por psicólogos del Samur.