«Todos somos nazarenos» reúne en Madrid a los objetivos del yihadismo

La defensora del Pueblo, Soledad Becerril, y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, han condenado el "hostigamiento"y "odio"hacia los cristianos en la inauguración del I Congreso Internacional sobre Libetad Religiosa

La defensora del Pueblo, Soledad Becerril, y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, han condenado el "hostigamiento"y "odio"hacia los cristianos y han recordado a los doce inmigrantes de esta religión que este jueves fueron arrojados en alta mar por quince compañeros musulmanes durante su travesía desde las costas del norte de Africa.

Así lo han indicado este viernes durante la inauguración del I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa 'Todos Somos Nazarenos' (#WeAreN2015), organizado por las plataformas MasLibres.org, y CitizenGO, que reúne este fin de semana en Madrid a los principales objetivos de la Yihad.

"La reciente decapitación de coptos Libia, el triste aniversario del secuestro de 200 niñas en Nigeria a manos de Boko Haram son solo la muestra del brutal hostigamiento que hoy sufrimos los cristianos, del que ayer tuvimos otro ejemplo", ha subrayado Botella.

En este sentido, Becerril ha precisado que esta noticia muestra "el drama que produce este odio". "Personas, por sus creencias, so arrojadas en alta mar, abandonadas por personas con creencias religiosas distintas", ha indicado.

La Defensora del Pueblo ha afirmado que "la persecución religiosa constituye el caso extremo de intolerancia"y ha recordado que "muchos cristianos sufren una verdadera persecución en países de mayoría musulmana".

Mientras tanto, según ha criticado, las sociedades occidentales "parece que se acostumbraran a estas noticias"y que la voz de los ciudadanos y la del propio Consejo de Seguridad de la ONU fueran "tan extraordinariamente débiles e incapaces de conseguir detener esas atrocidades".

Por ello, ha instado a las sociedades a llevar sus "repulsas"ante "todos los organismos internacionales y ante los gobiernos que callan o toleran". También considera que las comunidades musulmanas deben ser "aliados"en la "lucha contra el terror"y "alzar sus voces".

Por su parte, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha comenzado su intervención defendiendo "la libertad inviolable de cada uno a manifestar sus creencias en público o en privado"y asegurando que los creyentes saben "que hay que respetar las creencias"de los demás.

Además, ha advertido de que "el terrorismo religioso es una forma de totalitarismo"y ha recordado que en la historia "los regímenes totalitarios han traído la desgracia al mundo".

Según ha precisado, todas las personas se hacen alguna vez las preguntas 'por qué', 'para qué', a dónde', algunos desde una visión "trascendente"y otros no, pero ha subrayado que hay algo que debe ser "común"para todos: "El respeto a la persona y la defensa de la dignidad en cualquier situación".

Botella ha asegurado que en unos "tiempos de relativismo"como los actuales, hay unos "valores"que han de ser "defendidos"como "el derecho a la vida", una declaración que ha provocado el aplauso de los asistentes al congreso.

En el acto inaugural también ha participado el presidente de HazteOir.org, Ignacio Arsuaga, que ha denunciado la respuesta "imprecisa, ambigua, tardía y muy poco eficaz"de los gobiernos occidentales al "horror yihadista", en consonancia, a su juicio, "con el nivel ético y moral de las sociedades".

En esta línea, ha asegurado que tampoco están "orgullosos"de la "pasividad del gobierno español"que "muchas veces se escuda en instituciones internacionales o reglamentos de la UE para adoptar un perfil bajo".

Arsuaga ha criticado la "hipocresía"de las sociedades occidentales "opulentas"que "solo reaccionan si el terrorismo yihadista se produce dentro de casa". "Para los países más desarrollados del mundo hay muertos de primera y de segunda. Los doce asesinados de Charlie Ebdo valen más que los 21 egipcios coptos asesinados en Libia, más que los 148 cristianos masacrados en la universidad keniata de Garissa", ha indicado.

No obstante, ha apuntado que el motivo no es solo "la distancia geográfica"sino el denominador común que une a estas víctimas, "la fe cristiana", pero que "en Occidente no es políticamente correcto destacar".

Entre los participantes en el congreso, se encuentran familiares de víctimas del Estado Islámico, como los padres de la cooperante estadounidense Kayla Mueller; cristianos perseguidos como Joseph Fadelle o el marido y la hija de Asia Bibi, condenada a muerte en Pakistán; y autoridades eclesiásticas como el Patriarca de Antioquía (Siria) y obispo de Beirut Su Beatitud Ignatius Joseph III y monseñor Angaelos, obispo de la Iglesia Ortodoxa Copta.