Las procesiones del Resucitado, punto final a la Semana Santa

La alegría y la fiesta inundan los municipios de toda la Región

El Encuentro en Puerto Lumbreras pone punto final a su Semana Santa
El Encuentro en Puerto Lumbreras pone punto final a su Semana Santa

La alegría y la fiesta inundan los municipios de toda la Región

La alegría de las procesiones de la Resurrección pusieron ayer el broche de oro a los días de Semana Santa que se ha conmemorado en toda la Región. Un día de júbilo en el que vecinos y visitantes participaron de los últimos actos de la celebración.

En Murcia la procesión se mezclaba con el alboroto de los primeros compases de las Fiestas de Primavera y el olor de los guisos que ya se preparaban en las barracas.

A primera hora de la mañana la ciudad se vistió de blanco y oro para celebrar la Resurrección de Jesucristo. Desde la iglesia de Santa Eulalia partió la procesión más alegre, festiva y popular de la Semana Santa que se abría con la tradicional figura del demonio de la lengua roja, encadenado y escoltado por ángeles niños, que le acompañaron, al tiempo que hacían sonar unas campanillas anunciando el terror a los chiquillos que observaban y se acercaban para verlo .

Decenas de niños, hombre y mujeres de las once hermandades de la Archicofradía de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, ataviados con sus túnicas blancas, las caras destapadas y sombrero hebreo recorrieron la ciudad y agasajaron con caramelos a los miles de ciudadanos que contemplaban el desfile.

Todos pudieron ver procesionar al candidato a presidir la Región y coordinador del PP, Fernando López Miras que estuvo acompañado por al consejera de Cultura y Portavoz, Noelia Arroyo.

Uno a uno fueron saliendo los pasos a hombros de los estantes. Primero San Gabriel, del escultor Francisco Liza, cuyo conjunto representa al Arcángel en el momento de vencer a Satanás. Después, la Cruz Triunfante que simboliza la victoria ante la tortura y la muerte. El ángel portador es una figura de estilo neobarroco realizada por Clemente Cantos en el año 1917.

Las bandas de cornetas y tambores pusieron la música alegre y festiva de la procesión que continuó con los nazarenos del Resucitado, cuyo paso recoge la imagen de Jesucristo abandonando el sepulcro lleno de gloria y majestuosidad. La escena la contempla asustado el soldado guardián de la tumba.

Los pasos de Las Tres Marías y María Magdalena precedieron a la Hermandad de los Discípulos de Émaus , el trono, de 1.308 kilos de peso fue portado por 28 estantes . En él se representa la cena de Jesús con Cleofás y Aljaro. La mesa está repleta de una ornamentación natural, con frutas y verduras de la huerta murciana que acompañan un cordero asado, cocinado por los encargados de custodiar las imágenes de la Hermandad.

La Hermandad del Lago Tiberiades, siguió a La Aparición. La barca, adornada con 153 peces, fue adquirida a un pescador de San Pedro del Pinatar y en su interior lleva agua del propio lago Tiberiades.

El emocionante encuentro entre la Virgen Gloriosa, que estrenaba una nueva túnica, San Juan y el Cristo resucitado cerraron la procesión del Domingo de Pascua y puso el broche festivo a una Semana Santa repleta de Pasión que culminó con el Pregón de Cierre a cargo del concejal Jesús Pacheco.