Las cinco contradicciones en las que cae Illa al confinar Madrid

Zonas con baja incidencia de covid tienen limitaciones mientras otras con alta amplían su radio de movilidad

La nueva orden de Salvador Illa que lleva a Madrid al confinamiento forzoso, aún en contra de los criterios de la Comunidad de Madrid, cuentan con algunos agujeros que podrían cuestionar su eficacia de cara a doblegar la curva de contagios. Uno de los problemas es cómo hacer efectivos los controles policiales para saber si efectivamente los ciudadanos cumplen la orden del Gobierno central.

La insuficiencia de efectivos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no garantizan el total cumplimiento por parte de la ciudadanía ya que los controles son aleatorios. Además, la norma encierra en sí mismo paradojas para los ciudadanos de los 10 municipios confinados en la Comunidad de Madrid desde las 22:00 horas del viernes (Madrid capital y Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, Parla y Torrejón de Ardoz).

Sus residentes, no podrá salir de los límites de su municipio, aunque sí deambular libremente dentro de él. Así, por ejemplo, una persona que resida en Madrid capital, por ejemplo, no podrá ir a visitar a su familia en Parla, ni a sus amigos en Alcorcón, ni marcharse a cualquier otro punto de España a disfrutar del puente del Doce de Octubre, salvo por cuestiones excepcionales. Y en este punto se contemplan cuestiones como asistir a una cita con el médico, para cumplir con sus obligaciones laborales, profesionales, empresariales o legales, o para ir a un centro de estudios, entre otras cuestiones, pero los viajeros, sean turistas o no, pueden transitar y llegar por distintos medios de transporte (coche, avión o tren), aunque Madrid esté confinado. Así, por ejemplo, según la orden ministerial, un viajero procedente de Berlín podrá venir a Madrid capital, pese a estar confinada, pero uno de Parla no podrá ir a la capital, según señalaba la propia presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en un tuit.

Por otra parte, se da la circunstancia de que zonas que ya estaban al p confinadas en función del criterio de la Comunidad de Madrid, por áreas de salud, como es el caso de las 45 zonas con más de 1.000 casos de contagio por 100.000 habitantes en los últimos catorce días, sus residentes, hasta ahora, no podían salir del distrito. Con las nueva orden de Sanidad, los habitantes de Carabanchel, por ejemplo, ahora pueden moverse libremente por todo Madrid capital sin que tengan que dar explicaciones a la Policía si son detenidos en un control.

Por el contrario, con la nueva norma de Illa resultan perjudicadas algunas zonas básicas de salud, como el Pardo, que están confinadas simplemente por encontrarse dentro de la capital al pertenecer al distrito Fuencarral-El Pardo, aunque registran baja incidencia de casos. En concreto, registran una tasa de incidencia acumulada de 202,78 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

En la misma situación se encontraría el distrito de Hortaleza que, también está confinado pese a tener una tasa de 494,72 casos. En cambio, no lo están otros municipios con mayor tasa de incidencia que estos distritos, como es el caso de Colmenar Viejo (719,18), Guadalix de la Sierra (804,63) o Canencia (1.789,71), por poner solo unos ejemplos.

Las más pequeñas, fuera del foco

Por otro lado, la norma de Sanidad no pone el foco en localidades de menos de 100.000 habitantes y deja en manos de las comunidades autónomas que establezcan las limitaciones que consideren oportunas para estos casos. Sin embargo, la experiencia acumulada hasta la fecha permite constatar que ha habido pequeños focos en algunas localidades pequeñas que luego han disparado los números, como es el caso de las situaciones registradas en algunos municipios de Aragón y Cataluña.

El ejemplo más reciente le encontramos en la localidad zaragozana de Catalatayud, que en la última semana se ha convertido en el peor foco de coronavirus en Aragón tras acumular 62 nuevos contagios en un margen de tiempo de tan solo 24 horas. La mayor parte de ellos están relacionados con el grave brote de Covid que ha afectado a las residencias de mayores que son titularidad del Ayuntamiento de Calatayud. Pero es que, además, se ha constatado que la cadena de transmisión se ha extendido también fuera del centro.

El quinto agujero de la norma tiene que ver con la picaresca como un rasgo sociológico inherente a los españoles que ya fue motivo de un subgénero literario narrativo durante el Siglo de Oro. La norma dictada por Sanidad abre la posibilidad de trasladarse de una ciudad a otra que esté confinada por cuestiones excepcionales, como ir al trabajo, al médico, a resolver cuestiones bancarias, examinarse...Y por si no hubiera alguna circunstancia que no esté contemplada en la legislación, también se permitirá el traslado, pese al confinamiento «por causas de fuerza mayor o situaciones de necesidad o cualquier actividad de análoga naturaleza debidamente acreditadas». Así, las cosas, ya hay quien piensa en tretas para saltarse las normas de confinamiento. De hecho, «ya hay dueños de talleres dispuestos a extender salvoconductos, si es necesario, a amigos que quieran trasladarse a las zonas con limitaciones con el argumento de que van a su taller a realizar una reparación del vehículo», cuentan algunos.