MINI John Cooper Works GP: sinónimo de éxito

Se trata de una serie especial y limitada a 100 unidades en España que ya están agotadas. Su precio, 45.000 euros

MINI ha vuelto a hacerlo. Ha puesto a la venta la edición especial GP y se han agotado todas las unidades, al menos las destinadas al mercado español, con seguidores de la marca dispuestos a comprar a ciegas y a esperar en una larga lista de espera a que falle alguna compra.

El MINI John Cooper Works GP es la variación más deportiva de la marca, en esta ocasión con sólo 3.000 unidades fabricadas para todos los mercados, de las cuáles un centenar recae en el español, ya adjudicado.

Este nuevo John Cooper Works GP es la tercera entrega desde que en el año 2006 el fabricante iniciara la saga con 2.000 unidades de una variante GP de 215 CV, para en 2012 continuar con el éxito de la primera con otras 2.000 unidades, en esta ocasión potenciadas a 218 CV.

El tercero y actual GP, ya con 3.000 unidades numeradas, da un salto cualitativo al equipar un motor de 2.0 litros con tecnología MINI TwinPower Turbo y llevar el listón a los 306 CV, 75 más que en el JCW. Con esta planta motriz la aceleración de 0 a 100 km/h marca 5,2 segundos y la velocidad máxima es de 265 km/h.

El tren de potencia, gobernado por un cambio deportivo Steptronic de 8 velocidades con bloqueo mecánico del diferencial para el eje delantero, está acompañado por la característica eficiencia dinámica de la marca, radicada en la puesta a punto del bastidor, convenientemente reforzado, y del conjunto de la suspensión, extraordinariamente deportivo, con un centímetro menos de altura que el JCW.

Conducir este GP, en configuración interior de únicamente dos asientos, es entrar en la dimensión de los coches de carreras, aunque en este caso matriculado. as sensaciones son muy parecidas a las de un coche de pista, salvo por el cuidado de los acabados de la cabina, un lujo innecesario en los de carreras.

Penaliza la conducción, el cambio de convertidor de par, configurado con una elevada protección para no dañar el sistema y el motor, de modo que determinadas maniobras no están permitidas en la conducción de este MINI GP y ello exige una adaptación, porque el cambio no responde o tarda mucho en determinadas situaciones, obligando a la utilización masiva del freno.

Otra de las respuestas a la que hay que acostumbrarse es a la actuación del autoblocante delantero, que en las fuertes aceleraciones interviene para compensar las desviaciones de dirección.

Salvo estas minucias, el MINI John Cooper Works GP es una delicia deportiva. Nervioso y muy pegado al terreno, con un sonido de escape que en giros altos es atronador, hará disfrutar a sus compradores, que, sin posibilidades de personalización, habrán pagado 45.900 euros.