Mini renueva su imagen, pero mantiene su esencia

La marca británica retoca detalles estéticos de sus modelos más vendidos de tres y cinco puertas y mantiene su actual mecánica en motores y cambio

Gama de Mini
MINI
  (Foto de ARCHIVO)
01/01/1970
Gama de Mini MINI (Foto de ARCHIVO) 01/01/1970MINI MINI

La adaptación al paso del tiempo es una de las virtudes más importantes de las marcas de la industria del motor y Mini no es una excepción. Es cierto que la labor no es nada fácil. Desde que, con el inicio del siglo, nació el nuevo Mini, más amplio y cómodo que el anterior diseño de las llamadas “cajas de cerillas”, todo ha cambiado y no sólo en la estética.

Ahora llega a los concesionarios una remodelación del Mini con ligeros cambios estéticos que no sólo afectan a la imagen de la carrocería, sino que asimismo se extienden a detalles del interior y de terminación de los elementos que nos ayudan a una conducción más ecológica y segura.. BMW se hizo cargo de la continuidad de un mito como fue el Mini coincidiendo con el inicio del presente siglo. Desde entonces, ha habido varias generaciones de Mini, pero siempre manteniendo el mismo espíritu de automóvil compacto, de dimensiones justas y ahora también atractivo para quienes busquen un diseño especial y que no pasa desapercibido. Por algo es la marca favorecida por las mujeres.

Por ello, el Mini no tenía que hacer muchos esfuerzos para mantener su propia personalidad. En una primera vista, apreciamos que la en el frontal la parrilla delantera se ha ampliado hacia abajo y que se integra dentro de un conjunto con modificaciones como pueden ser los faros led, la eliminación de los faros antiniebla, que ahora dan espacio a entradas de aire para la refrigeración mecánica o los nuevos parachoques. En general, los diseñadores de esta marca británica han tendido a eliminar los elementos cromados y sustituirlos por piezas terminadas en color negro, que dan una imagen muchos más atractiva.

En la vista lateral, destacamos las llantas de nuevo diseño en medias de 17 y 18 pulgadas, unos pasos de rueda más marcados y, pasando a la zona posterior, nos gusta especialmente el conjunto de los escapes, parachoques y difusores aerodinámicos que forman un conjunto en color negro muy deportivo. Este espíritu se mantiene en el interior, cuando vemos el volante de tres radios con levas para el cambio y todos los órganos de control del motor y de los sistemas de conexión que se hacen a través de una pantalla central de 8 pulgadas. Frente al conductor, el cuadro de control es analógico, pero puede ser digital como opción a través de otra pantalla. De diseño avanzado.

Las modificaciones de esta nueva generación de Mini, que ya está en los concesionarios, afectan únicamente a detalles estéticos en las carrocerías de tres y cinco puertas y a los descapotables, pero no a la mecánica, que mantiene su gama de motores y prestaciones. La oferta es muy amplia, con potencias entre 102 y 231 caballos, con cajas de cambio manuales de seis velocidades o automáticas de ocho marchas. La gama de precios oscila entre los 22.300 euros del Mini One de tres puertas a los 35.900 de la opción Cooper Works, con un ligero incremento en función de que prefiramos la carrocería de tres o cinco puertas. En lo que se refiere a los cabrios, las tarifas se mueven entre 26.300 y los 42.700 euros en función de las preferencias del cliente, que puede iniciarse en los One para pasar a los Cooper S o las versiones más apetecibles y deportivas bajo la denominación Works.

Estamos en un paso más dentro de la evolución de Mini que se ha marcado una estrategia a medio y largo plazo de evolución hacia la electrificación. Dentro de dos años, el modelo Countryman será totalmente eléctrico y en 2025 la marca afirma que producirá os últimos motores de combustión. Una política que le llevará en 2027 a que la mitad de su producción sea de modelos electrificados y que culminará en 2030 cuando, según los planes previstos, la totalidad de su producción será de automóviles movidos por motores únicamente eléctricos.