La opinión de Francisco Marhuenda: “La laboralista y el cambiaformas"

José Luis Escrivá es un migrante ideológico, ya que pasó del entorno del PP al PSOE en el momento que le ofrecieron ser ministro

Datos de empleo y afiliación a la seguridad social
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (i), y el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis EscriváBorja Puig de la BellacasaEFE

No tengo personalmente nada en contra de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, salvo profundas discrepancias ideológicas. He coincidido con ella en tertulias y es de trato muy agradable, me cae bien, lo único es que es comunista, sindicalista y laboralista. Por tanto, el enemigo siempre será el empresario y el libre mercado. Sus ideas resultan catastróficas para España en cualquier circunstancia. El comunismo siempre ha traído una mayor desigualdad, injusticia y totalitarismo. No existe ningún caso de éxito en algún país donde haya gobernado. Su dirigismo en la economía ha sido desastroso como se ha podido comprobar en la extinta URSS y sus países satélites, y en Cuba, Camboya, Corea del Norte, etc. Es cierto que siempre culpan al capitalismo y al liberalismo, así como a la socialdemocracia, en este caso por estar sometida al capital y formar parte del sistema. Aunque llevan décadas escondidos tras nuevas definiciones siguen siendo comunistas y esperan su oportunidad.

Con respecto al ministro que tiene el título tan cursi como largo de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, tengo peor opinión porque es un auténtico migrante ideológico, ya que pasó del entorno del PP al PSOE en el momento que le ofrecieron ser ministro. Un tipo de firmes convicciones. Esta peculiar raza de cambiaformas políticos no me despiertan ninguna simpatía. Los dos ofrecieron un sketch digno de una película de los hermanos Marx en su presentación de los catastróficos datos de empleo. La conclusión es que lo suyo es la confusión y me preocupa que Escrivá sea experto en econometría que es una forma fina de decir que se dedica a las predicciones, aunque no sé si leyendo la mano, lanzando las cartas o con alguna otra forma más original que las matemáticas. Este tipo de economistas son mis favoritos, porque se equivocan casi siempre, pero tienen una explicación. ¡Qué tiempos aquellos en que se dedicaban a la economía los juristas, los historiadores y los filósofos! Ahora les ha dado por ser «científicos», aunque su grado de fiabilidad es descriptible. Por fin tenemos, desgraciadamente, los datos del paro y espero que se dejen de decir chorradas sobre el alcance de la crisis, porque hace pocas semanas estos listos nos criticaban a los que decíamos que era una crisis y no una contracción de la economía y que era peor que la de 2008. Tanto listo nacional me abruma.